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El Zorro y el Decreto

Era este un zorro que andaba muerto de hambre y no hallaba nada para llevarse al buche, cuando a lo lejos distinguió un rancho en medio del monte

Ahí anduvo rondando hasta comprobar que no había ni dueños ni perros en las cercanías y entonces se animó a acercarse olfateando por si habían dejado siquiera un güeso pa´chupar, ¡pero ni eso!

Ya desesperaba el zorro regresando a su guarida cuando en lo alto de un árbol distinguió al gallo. Relamiéndose de antemano avanzó sigiloso mientras pensaba con que maña podía hacerlo bajar. Bien se sabe que el zorro es sobrado de astucia y recursos y más cuando anda hambriento.

Llegó pues junto al árbol y como no quiere la cosa saludó al gallo y le dijo si había leído el nuevo Decreto. El galló asomando la cabeza de debajo del ala le contestó que no.

—Bajé pues amigo que se lo leo- le dijo el zorro muy educadito

—A estas horas no bajo yo amigo, léame nomás que le escucho— contestó el gallo que de tonto no tenía una pluma.

Insistió el zorro en que mejor bajase así por sus propios ojos podía comprobar la noticia que traía bien escrita en el diario que sacó del bolsillo como quien no quiere la cosa. Pero el gallo testarudo y previsor, una y otra vez contestó:

—A estas horas no bajo yo amigo, léame nomás que yo le creo.

—Pero mire que es decreto de la autoridá.

—Que no, que a esta hora no bajo ni por decreto ni por autoridá.}

Aprietando el hocico el zorro, sin querer perder la esperanza, le leyó en voz alta el supuesto decreto:

-Aquí mismo dice así: “Desde ahora el zorro no puede comer al gallo, ni los perros matar al zorro”. De modo que todos vamos a ser amigos, vamos a andar juntos y a ser compañeros.

—Buen decreto — dijo el gallo y volvió a poner la cabeza bajo el ala.

El zorro no quería darse por vencido pero justo entonces oyó acercarse a un baqueano con sus perros que andaban buscando unas vacas perdidas. El zorro salió disparado con los perros tras su cola.

Tantas vueltas dio al monte sin poder zafarse que pasó de nuevo junto al árbol. El gallo al verlo en venganza le gritó:

—Léales el decreto amigo zorro. Léaselos….

Recopilación y Adaptación: Ana Cuevas Unamuno

Imagen tomada de Tebytib

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