Los scones irlandeses son una deliciosa y sencilla alternativa a los tradicionales panes y bollos. Esta receta combina una textura suave y esponjosa con el toque cítrico de la ralladura de naranja y el dulzor equilibrado del azúcar. Lo mejor de esta receta es que puedes prepararla fácilmente en casa con ingredientes básicos y en menos de 30 minutos.
Sigue los pasos a continuación para obtener unos scones dorados y tiernos que serán el acompañamiento perfecto para tu desayuno o merienda.
También, podrás ver la receta en el siguiente vídeo del canal de Gochujang Mamá:
Ingredientes
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2 tazas de harina para todo uso
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2 cucharaditas de levadura en polvo
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1 cucharadita de sal
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1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio
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1/3 taza de azúcar (si deseas menos dulzura, puedes reducir a 3 o 4 cucharadas)
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1 1/2 cucharadita de ralladura de naranja
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1 barra de mantequilla (Manteca) fría sin sal (113 g)
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1 taza de suero de leche (si es necesario, añade una cucharada adicional)
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1 1/2 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
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Azúcar turbinado para espolvorear por encima (opcional)
Preparación
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Precalienta el horno a 220 °C (425 °F).
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Mezcla los ingredientes secos: En un tazón grande, combina la harina, la levadura en polvo, la sal, el bicarbonato de sodio y el azúcar.
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Añade la ralladura de naranja y mezcla bien para distribuir uniformemente el sabor.
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Incorpora la mantequilla (Manteca): Ralla la mantequilla fría directamente sobre la mezcla seca. Usa tus manos para desmenuzarla hasta que tenga la textura de migas gruesas.
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Añade los ingredientes líquidos: Vierte el suero de leche y el extracto de vainilla. Mezcla suavemente para que se integren sin sobretrabajar la masa.
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Forma los scones: Usa una cuchara para dividir la masa en 9 porciones y colócalas en un molde para muffins previamente engrasado.
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Espolvorea azúcar turbinado encima para darles un toque crujiente y dulce (opcional).
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Hornea durante 15 a 18 minutos o hasta que estén dorados y firmes al tacto.
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Deja enfriar en una rejilla durante 5 minutos antes de servir.
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Consejos adicionales
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Consistencia de la masa: No mezcles en exceso la masa para que los scones no queden duros. La masa debe quedar húmeda pero no pegajosa.
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Suero de leche casero: Si no tienes suero de leche, puedes hacer una versión casera mezclando una taza de leche con una cucharada de vinagre o jugo de limón.
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Sabor adicional: Para un toque diferente, añade arándanos secos o pasas a la masa antes de hornear.
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Opción salada: Si prefieres una versión menos dulce, elimina el azúcar turbinado y la ralladura de naranja, y añade un poco de queso rallado y cebolla de verdeo.
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Almacenamiento: Guarda los scones en un recipiente hermético para mantener la frescura. Si quieres calentarlos nuevamente, mételos al horno durante 5 minutos a 180 °C.
Sugerencias para servir:
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Sirve estos scones tibios con mantequilla, miel o mermelada de frutos rojos.
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También puedes añadir una pizca de canela o nuez moscada para realzar el sabor.
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Para una experiencia auténtica, acompáñalos con una taza de té negro o un café fuerte.
¡Espero que disfrutes esta receta de scones de pan de soda irlandés! Si sigues estos pasos y consejos, lograrás unos scones perfectos y llenos de sabor.