La Astucia de la Comadreja

Cuento de Animales

Ya se sabe que el zorro, zorro es y no para nunca de andar con sus trampas y embustes buscando sacar provecho de toda situación, pero no es de justicia otorgarle solo a él la mala fama, pues otros hay que bien saben de engaños y astucias.

Este día el zorro andaba muy interesado en cazar unas perdices pues su estómago gruñía de hambre. Decidido a lograr su objetivo fue deslizándose bien despacio y con tanto disimulo que ni un gramo de tierra se levantaba a su paso. El color de su pelo le permitía confundirse con el color del suelo y así pasaba desapercibido hasta que para su desgracia lo descubrió un benteveo[1], que sin poder contener las ganas de hacerle saber a todos que ahí estaba el tramposo zorro, comenzó a chillar a voz en cuello:

—Bien te veo…. Bien te veo….

El zorro maldijo su suerte y se detuvo renegando a media voz.

—Tonto pájaro metido que se quiere hacer el vivo —Presuroso se escondió esperando que el pájaro se alejase para poder seguir con sus planes.

Justo en ese momento pasaba por allí una comadreja overa, que al oír los gritos buscó el nido desde el que gritaba el pájaro.

El benteveo al descubrir que tenía público atento quiso seguir con la broma. Dejó su nido y se echó a reír del zorro gritando.

—Bien te veo… Bien te veo… Bien te veo…

La comadreja muy educada le preguntó a quién le gritaba mientras miraba a todas partes buscando.

Orgulloso el pájaro de la atención recibida y deseando reírse un poco del zorro y de la comadreja, comenzó a volar gritando para indicar dónde estaba el zorro. La comadreja miraba y miraba haciéndose la tonta gimiendo por no poder verlo y haciéndole preguntas para entretener al pájaro, pidiéndole que le enseñara mejor. El Benteveo se empeñaba en indicarle el lugar y la comadreja se quejaba de su poca vista.

De pronto, viendo que se había alejado mucho del nido, el pájaro se acordó de sus pichones que había dejado abandonados. Cerrando el pico regresó a toda prisa, pero para su desgracia encontró el nido vacío.

A los pobres pichones se los había llevado la compañera de la comadreja overa, que como bien se sabe es una temible trepadora de árboles, aprovechando que su consorte entretenía con mil preguntas al descuidado pájaro.

Por eso bien se aconseja: “Pobre quien se cuide del sonso que se quiere hacer el vivo, en vez de cuidarse del vivo que se está haciendo el zonzo

[1] Se le llama Benteveo o Bienteveo, Bichofeo o Pito Güé

Recopilación y Adaptación: Ana Cuevas Unamuno

Imagen tomada de:Temas cl