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Historia de la virgen de Luján

La Virgen de Luján, es Patrona de los Argentinos. También tiene sus fieles seguidores en países vecinos, ya que en 1930, el Papa Pio XI la declaró patrona de Paraguay y Uruguay.

Cada 8 de mayo se celebra el Día de la Virgen de Luján, en el caso de este año 2020, debido a la pandemia mundial de coronavirus no pudieron realizarse ciertas actividades religiosas.

La historia de la virgen de Luján

Es muy común ver en esta fecha, las procesiones, caminatas y misas, pero los fieles solo pudieron valerse de una veneración virtual. Es interesante conocer como llegó la Virgen de Luján a ser tan importante en la vida de muchos feligreses, a continuación repasemos su historia:

Historia de la Virgen de Luján

Una historia que comienza en el año 1630, cuando un hacendado portugués que vivía en lo que hoy es la provincia de Santiago del Estero. Le solicita a un compatriota que le enviara desde Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción de María.

El hombre cumple con este pedido y le envía dos imágenes, para que su amigo pudiera elegir. Al llegar al puerto de Buenos Aires, desde donde partirían hacia su destino, la carreta que llevaba las imágenes se detiene sin ningún motivo aparente. Precisamente se detiene en Zelaya, partido de Pilar, en la provincia de Buenos Aires.

Cuando quisieron mover el vehículo, los conductores se dieron cuenta que con la excesiva carga seria imposible. Hasta los vecinos del lugar querían saber que transportaban, así descubrieron que en una de las cajas se encontraba la imagen de la Virgen. De hecho, no pasaría mucho tiempo en que quedaría depositada a orillas del Río Luján.

Lo cierto es que, la carreta no podía avanzar a pesar de varios intentos. Por eso decidieron sacar el peso excedido, sin embargo no se movía. Más allá de repetir la acción varias veces, observaron que al cargar la imagen de la Virgen, la carreta se detenía. Por lo cual, todo indicaba que la Virgen de Luján quería permanecer en aquella orilla.

Precisamente esto sucedió, los vecinos mismos llevaron la imagen de la Virgen hasta la estancia más cercana, quedando instalada en una ermita hasta que se le construyera una capilla.

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Su lugar inicial

Todo ocurrió en la zona de Pilar, donde subsiste todavía un vado del río Luján conocido como Pasaje de la Virgen, ubicado a cinco leguas de la actual Basílica.

Este sitio permaneció durante años, donde la Virgen recibía ofrendas y regalos muy valiosos para la gente de campo. Por ejemplo, ganado vacuno o lanar, entre otros. Razón por la cual se la llamó “La Virgen Gaucha”.

Paso algún tiempo y una vecina del lugar se comprometió a mantener su culto, sin importar lo que pudiera costarle. De hecho, ofreció sus tierras cinco leguas más lejos, sobre el río Luján. Al principio hubo cierta resistencia de los fieles, pese a esto se aceptó la propuesta y allí es donde se construyó la hoy conocida Basílica.

Para concluir, la estatuilla original de la Virgen de Luján mide unos 38 centímetros de altura. Está realizada en arcilla cocida y es una perfecta representación de la Inmaculada Concepción.