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El tango, ¿es folklore?

cacha

El tema de si el tango pertenece al folklore o no ha sido muy discutido y hay diversas opiniones al respecto. Nuestra música folklórica tiene sus raíces en las culturas originarias, el aporte europeo a través de la conquista y el africano por los esclavos traídos al continente.

Estrictamente se considera “folklore” a aquellas expresiones culturales anónimas, populares y tradicionales, aunque en nuestro país se conoce como música folklórica a la música popular de autor conocido, inspirada en ritmos y estilos provincianos, de raíces indígenas y afro-hispano coloniales. A esta se la denomina, técnicamente, música de proyección folklórica.

Entre 1880 y 1930, la oleada inmigratoria proveniente de Europa (mayoritariamente italiana) influyó y produjo cambios en nuestra música popular, permitiendo la aparición de formas nuevas como el chamamé y el tango. Desde entonces, tango y folklore aparecieron como formas diferenciadas y hasta opuestas. El tango se identificó con la música “ciudadana”, mientras que el folklore con la música rural. En esta confrontación, durante varias décadas el tango se instaló como la música popular argentina por excelencia, postergando al folklore, que permaneció aislado en los ámbitos locales de cada región.

La música de proyección folklórica comenzó a adquirir popularidad en los años 1930 y 1940, coincidiendo con las migraciones internas del campo a la ciudad y de las provincias a Buenos Aires. En los años ’50 se produce el “boom del folklore” como género principal de la música popular nacional junto al tango.

Los investigadores Carlos Vega y Raúl Cortázar consideran que el tango es un género tradicional pero no folklórico, ya que es propio de las orillas porteñas y por lo tanto se encuentra atravesado por una influencia ciudadana. Según estos autores, para que se cumpla el proceso de folklorización, es necesario que el grupo al que pertenece el hecho folklórico permanezca alejado de los centros difusores de cambios y modas como lo son las grandes ciudades.

Sin embargo, si tomamos la definición del mismo Cortázar de que un hecho para ser considerado folklórico tiene que persistir durante al menos tres generaciones y transmitirse en forma oral, no institucionalmente, podríamos decir que el tango es folklore. En importantes libros que recopilan danzas tradicionales, como los de Hector Aricó, el tango se incluye a la par de las danzas folklóricas.

Hay que tener en cuenta que un hecho folklórico no lo es en esencia sino que es resultado de un proceso de asimilación y de una actitud colectiva frente a él. Podríamos considerar que el tango cumple los requisitos para ser considerado folklore ya que nació del aporte colectivo, se transmitió oralmente en sus comienzos y luego se arraigó en el pueblo, superando la prueba del tiempo.