Cómo reparar una puerta que roza en el suelo o se atasca

¿Te encuentras frustrado(a) por esa molesta puerta que roza en el suelo o se atasca cada vez que intentas abrirla o cerrarla? ¡No te preocupes! En esta guía te enseñaremos cómo reparar una puerta que presenta este problema tan común.

Una puerta que roza o se atasca puede deberse a diversos factores, como el asentamiento de la estructura, el desgaste de las bisagras o la falta de alineación. Afortunadamente, con unos simples pasos y algunas herramientas básicas, podrás solucionar este inconveniente y devolverle a tu puerta su funcionamiento suave y fluido.

No importa si eres un(a) aficionado(a) o si nunca antes has realizado una reparación similar, esta guía te llevará paso a paso para que puedas resolver el problema de manera rápida y efectiva.

¡Despídete de las puertas que se atascan y disfruta de una puerta que se desliza sin esfuerzo y sin inconvenientes en poco tiempo!

¿La puerta hace contacto con el suelo o con el marco?

Para empezar, es importante determinar si la puerta está rozando el suelo o el marco. Esto podría deberse a un desplazamiento del marco o a un aumento de la humedad. En algunos casos, las puertas sólo rozan en los días de mayor humedad.

Arreglar una puerta que roza contra el marco es bastante sencillo, pero puede ser más difícil cuando roza contra el suelo. Si este es el problema, puedes utilizar tiza para marcar las zonas que hay que recortar y que están causando roces.

Sin duda, es una medida sencilla pero efectiva.

Detecta el punto de roce

Puedes encontrar fácilmente el punto de fricción. Normalmente aparece en la parte inferior de la pieza, pero también puede estar presente en la parte superior. Para identificar dónde roza, desliza un trozo de papel entre la puerta y el suelo hasta que encuentres un punto que deba rebajarse y marca los límites de esta zona.

Una forma eficaz de encontrar el punto de roce en el marco de una puerta es colocar cinta adhesiva y cubrirla con pintura de cera lavable. Cierra la puerta y ábrela de nuevo, y serán visibles los puntos en los que la pintura se ha desprendido sobre la puerta. Cuando hayas encontrado ese punto, marca con un lápiz qué parte de la puerta hay que rebajar.

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Se desmonta la puerta

Si la zona de rozamiento se encuentra en la parte inferior de la puerta, habrá que desmontarla para lijarla o rebajarla. Para ello, abre la puerta por completo y levántala de sus bisagras. Si, por el contrario, el punto de rozamiento está a un lado o en la parte superior de la puerta, el trabajo puede hacerse sin desmontarla. Si has tenido que desmontarla, ponla sobre una superficie estable que te deje espacio suficiente para trabajar cómodamente.

Lijar la puerta para rebajarla

Si la puerta es de madera maciza, podemos manipularla cortando y lijando para conseguir el efecto deseado. Sin embargo, si la puerta es de aglomerado o hueca, llegará un momento en que sobrepasaremos el grosor del canto y tendremos que sustituirlo. A menudo, con las puertas huecas más baratas, ni siquiera se molestan en cantear la parte superior, ya que no es visible; sin embargo, eso la deja más vulnerable a absorber humedad e hincharse con el tiempo.

Con una lijadora y papel de lija de grano medio, lija ligeramente las partes que rozan hasta que desaparezca la madera. Hacerlo ayudará a crear un borde liso.

Es necesario sellar la zona rebajada

Una vez recortada la zona dañada, volveremos a montar la puerta y nos aseguraremos de que se abre y se cierra sin problemas, lo que indica que hemos recortado lo suficiente. Antes de terminar, sin embargo, sugerimos añadir un sellador para proteger la madera de la entrada de humedad por el lugar donde acabamos de recortar. El tipo de sellador utilizado debe depender del tipo de puerta que se esté arreglando.

Método o truco rápido para un roce pequeño:

Si la puerta sólo roza ligeramente con el suelo, hay una solución sencilla. Coloca un trozo de papel de lija en el suelo y sujétalo con cinta adhesiva. Abre y cierra la puerta repetidamente hasta que la madera se haya desgastado y ya no roce con el suelo.