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Una rutina matutina que muchos adultos mayores practican sin saber que puede ser perjudicial

Cada mañana parece comenzar igual: despertarse, levantarse rápidamente, ir al baño, ducharse, tomar un café y desayunar algo dulce. Es una rutina que millones de personas repiten sin cuestionarla. Sin embargo, en adultos mayores, ciertos hábitos aparentemente inofensivos pueden aumentar significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), especialmente entre las 6 y las 12 del mediodía.

Diversos especialistas en cardiología han advertido que durante esas primeras horas del día el cuerpo atraviesa un momento crítico. Comprender lo que ocurre en el organismo al despertar puede marcar una gran diferencia en la prevención.

Índice

    ¿Qué ocurre en el cuerpo al amanecer?

    Durante la noche, el cuerpo pierde líquidos a través de la respiración y la transpiración. Al despertar, muchas personas mayores presentan cierto grado de deshidratación leve. Esto provoca que la sangre esté más espesa (aumento de la viscosidad), lo que dificulta su circulación.

    A esto se suma el llamado “pico matutino” o Morning Surge: un aumento natural de la presión arterial impulsado por la liberación de hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Este fenómeno es fisiológico, pero en adultos mayores —especialmente en quienes tienen hipertensión, diabetes o problemas cardiovasculares— puede representar un riesgo adicional.

    En ese contexto, los vasos sanguíneos del cerebro y del corazón se encuentran más exigidos. Cualquier estímulo brusco puede convertirse en un factor desencadenante.

    Rutinas aparentemente normales que pueden aumentar el riesgo

    Algunas acciones cotidianas pueden sobrecargar el sistema cardiovascular en ese momento delicado:

    1. Levantarse bruscamente de la cama

    Pasar de estar acostado a ponerse de pie rápidamente puede provocar cambios abruptos en la presión arterial. Esto puede generar mareos, caídas e incluso alterar la irrigación cerebral.

    2. Hacer esfuerzo intenso al ir al baño

    El esfuerzo excesivo al evacuar incrementa la presión dentro del tórax y puede elevar transitoriamente la presión arterial, aumentando la tensión sobre los vasos sanguíneos.

    3. Ducharse con agua muy fría

    El contacto súbito con agua fría produce una contracción inmediata de los vasos sanguíneos. En personas mayores, esta reacción puede elevar bruscamente la presión y sobrecargar el corazón.

    4. Tomar café en ayunas

    La cafeína estimula el sistema nervioso y puede elevar temporalmente la presión arterial. Consumirla sin haber hidratado previamente el cuerpo puede potenciar ese efecto.

    5. Desayunar alimentos muy azucarados

    Los picos rápidos de glucosa en sangre también influyen en la presión y en la inflamación vascular. En personas con resistencia a la insulina o diabetes, el impacto puede ser mayor.

    El “Plan de Oro” para una mañana más segura

    La buena noticia es que pequeños cambios pueden reducir considerablemente el riesgo. Estas recomendaciones están orientadas especialmente a personas mayores de 60 años:

    Levantarse de forma gradual

    Primero sentarse en la cama durante uno o dos minutos, mover suavemente los pies y las manos, respirar profundo y luego ponerse de pie lentamente.

    Hidratarse antes de cualquier otra cosa

    Beber un vaso de agua a temperatura ambiente al despertar ayuda a mejorar la fluidez sanguínea y compensar la pérdida de líquidos nocturna.

    Evitar esfuerzos intensos en los primeros minutos

    Si existen problemas de estreñimiento, es recomendable consultar con un profesional para encontrar soluciones que no impliquen esfuerzos bruscos.

    Preferir duchas tibias

    El agua templada evita cambios repentinos en la presión arterial y reduce el estrés vascular.

    Desayunar de manera equilibrada

    Incluir proteínas, fibra y grasas saludables en lugar de azúcares simples ayuda a mantener niveles estables de glucosa y energía.

    Una advertencia que puede salvar vidas

    El riesgo de ACV no aparece de forma repentina sin señales previas. El cuerpo suele enviar advertencias: mareos, debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, visión borrosa o dolor de cabeza intenso y súbito. Ante cualquiera de estos síntomas, se debe buscar atención médica inmediata.

    Cambiar la rutina matutina no significa vivir con miedo, sino actuar con conciencia. Las primeras horas del día son un momento delicado para el corazón y el cerebro en adultos mayores. Adoptar hábitos más suaves y progresivos puede proteger la circulación y reducir riesgos innecesarios.

    ¡Cuidar la mañana es, en muchos casos, cuidar la vida!

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