Tuycala: la palabra quichua que gritaban los abuelos santiagueños al quemarse

En Santiago del Estero conviven dos idiomas desde hace siglos: el español y el quichua. No es raro escuchar, en medio de una charla familiar, alguna palabra quichua metida naturalmente entre frases en castellano. Los santiagueños de generaciones anteriores crecieron así, mezclando ambas lenguas sin darse cuenta, y muchas de esas palabras todavía sobreviven en el habla cotidiana de los pueblos y parajes del interior provincial.
Una de ellas es "tuycala", una exclamación de origen quichua que se usaba (y todavía se usa, aunque cada vez menos) cuando alguien se quemaba o tocaba algo caliente sin querer. Era, junto a otras interjecciones parecidas, parte del repertorio de expresiones espontáneas que salían solas, sin pensarlas, ante un dolor repentino: un reflejo lingüístico heredado de los abuelos.
El quichua santiagueño no es un idioma de museo: sigue vivo en el campo, en las coplas, en las chacareras y en el vocabulario diario de miles de familias, y hasta cuenta con reconocimiento oficial en la provincia. Pero como pasa con toda lengua que se transmite de boca en boca, palabras como "tuycala" dependen de que los mayores se las sigan enseñando a los más chicos para no perderse.
Hoy, en las ciudades y entre las nuevas generaciones, esa palabra ya casi no se escucha. Rescatarla, aunque sea para contarla, es una forma de mantener viva una parte de la identidad santiagueña que se construyó, durante siglos, en dos idiomas a la vez.

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