Tragarse un chicle es algo que casi todos han hecho alguna vez, ya sea por descuido o por costumbre. En ese momento suele aparecer una pregunta inevitable:
¿se queda pegado en el estómago?, ¿es peligroso?, ¿puede causar daños?
La realidad es menos alarmante de lo que muchos creen, pero tampoco es algo que deba tomarse a la ligera.
Cuando el chicle entra a tu cuerpo, comienza el mismo recorrido que cualquier otro alimento, pero con una gran diferencia: no puede ser digerido.
Qué ocurre dentro del sistema digestivo
En el estómago
Al llegar al estómago, el cuerpo intenta hacer su trabajo habitual. Los jugos gástricos atacan el chicle, pero su base elástica está diseñada para no romperse ni disolverse.
Eso significa que no se transforma en nutrientes ni se descompone como los alimentos.
En el intestino delgado
Luego pasa al intestino delgado, donde normalmente se absorben vitaminas, minerales y energía.
Aquí el chicle no aporta absolutamente nada. Solo ocupa espacio y, en personas con digestión sensible, puede generar gases, hinchazón o una sensación incómoda de pesadez.
En el intestino grueso
El cuerpo detecta que es un material inútil y lo empuja hacia la salida usando los movimientos naturales del intestino.
En la mayoría de los casos, el chicle termina saliendo del cuerpo en uno a tres días, igual que otros restos no digeribles.
No se queda pegado para siempre, como muchas personas creen.
Cuándo sí puede volverse un problema
Aunque una sola vez rara vez causa algo grave, hay situaciones en las que sí puede traer consecuencias:
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Si se tragan chicles con frecuencia
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Si se tragan varios chicles seguidos
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En niños pequeños
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En personas con estreñimiento o problemas digestivos
En estos casos, el chicle puede acumularse, endurecer las heces o provocar irritación intestinal, aumentando el riesgo de dolor abdominal y dificultad para evacuar.
Consejos y recomendaciones
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Evita hacer del acto de tragar chicle un hábito. No es comida ni aporta ningún beneficio.
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Si tragaste uno por accidente, bebe agua y consume fibra para ayudar al tránsito intestinal.
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No permitas que los niños jueguen con chicle sin supervisión.
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Si hay dolor, hinchazón persistente o dificultad para ir al baño después de tragar varios chicles, es importante consultar a un médico.
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Recuerda que masticar chicle en exceso también puede aumentar la producción de gases y acidez.
Tragarse un chicle no suele ser peligroso cuando ocurre de forma ocasional, porque el cuerpo termina expulsándolo.
Sin embargo, hacerlo repetidamente o en grandes cantidades sí puede generar molestias y problemas digestivos innecesarios.
