Ramón Carrillo: el médico santiagueño que creó el sistema de salud pública argentino

En casi cualquier ciudad de la Argentina hay un hospital, una sala o una calle que lleva el nombre de Ramón Carrillo. Millones de argentinos pasaron por algún centro de salud con ese nombre sin saber que detrás hay un santiagueño que, en poco más de una década, cambió para siempre la forma en que el Estado argentino cuida la salud de su gente.
Carrillo nació el 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero, el mayor de once hermanos, hijo de un diputado y periodista. Se recibió de médico a los 23 años con medalla de oro y, apenas trece años después, ya era profesor de neurocirugía. Su carrera académica fue meteórica, pero recién estaba empezando.
A los 37 años fue designado primer ministro de Salud Pública de la Argentina, cargo que ocupó entre 1946 y 1954. En ese período construyó 21 hospitales con más de 22.000 camas, creó centros de salud en los barrios más postergados y impulsó políticas de medicina social que hoy se recuerdan como fundacionales: para Carrillo, curar enfermedades también significaba combatir la vivienda precaria y los salarios bajos. Por eso se lo conoce como "el padre del sanitarismo argentino".
Exiliado tras 1955, murió en Belém, Brasil, el 20 de diciembre de 1956; sus restos fueron repatriados recién en 1972. Hoy, décadas después, su nombre sigue en cientos de hospitales de todo el país, aunque pocos argentinos saben que el hombre detrás de ese apellido tan repetido nació, como tantas otras figuras clave de la historia argentina, en Santiago del Estero.

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