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Palitos salados caseros

Compañeros de picadas, elegidos para cumpleaños y reuniones con amigos, los palitos salados son un infaltable en cualquier clase de eventos que tengamos.

Si bien las juntadas con amigos se ven un poco truncadas en este momento por la situación, siempre tendremos a alguien con quien compartir estos deliciosos palitos y si no, nos damos el gusto y nos los comemos todos.

Si tenemos hijos, no te conviene prepararlos… ¡te volverán loca para que se los hagas todos los días! Serán tu condena jaja.

¡Manos a la obra!

Ingredientes

-250 gr de Harina leudante

-1 cda. de Sal

-1/2 taza de agua tibia

– 2 cdas. de Aceite de Girasol

Procedimiento

Colocamos en un recipiente la harina y ahuecamos en el centro. Ahí mismo colocaremos las cucharadas de aceite, la sal e incorporaremos de a poco el agua mezclando constantemente con la ayuda de una cuchara.

Te cuento un secreto para que te salgan más sabrosos, le agregamos una cucharada de queso rallado para darle un toque único pero eso es según nuestro criterio, por eso no lo pusimos como ingrediente.

Una vez que vemos que la preparación está lista para amasar, volcamos sobre la mesada y comenzamos a trabajarla.

El punto justo la masa es cuando deja de pegarse en las manos, así que siempre debemos tener un poquito más de harina a nuestro alcance por si es necesario.

Ahora teniendo la masa lista te cuento que hay dos maneras de darles la forma que los caracteriza.

  • Podemos estirar  la masa con la ayuda de un palo de amasar , hasta darle aproximadamente 1/2 cm de grosor, luego cortamos tiritas a lo largo y cortamos a lo ancho según el largo que queramos que tengan los palitos.
  • También podemos hacer rollitos bien finitos y luego los cortamos del largo deseado, yo los hago de 2 dedos de largo.

Sea cual sea la forma que elijas, siempre debemos tener en cuenta que se hinchan un poco al momento de la cocción.

Teniéndolos preparados para la cocción, vamos a poner en una sartén aceite de girasol, una buena cantidad como para freírlos y esperamos a que se caliente bien. Volcamos los palitos.

El punto justo para retirarlos es cuando están dorados pero eso depende del gusto del que los prepara. Por ejemplo en mí caso me gusta darles solo un golpe en la sartén, apenas dorados ya los saco para que queden más tiernitos por dentro.

Logrando el color deseado de nuestros palitos, los retiramos con una espumadera y los dejamos secar sobre papel absorbente.

Estando calientes si es nuestro deseo, le podemos rociar un poquito de sal por arriba pero te aconsejo que los pruebes antes de hacerlo.