Leyenda de coquena para niños y no tan niños

Dicen que en la inmensa soledad de la puna, los ganados están protegidos por un enanito misterioso. Se trata de un duendecillo que todo lo ve y es quien defiende la vida de estos animales de las mano cruel del hombre.

Sin embargo, nadie lo ha visto jamás pero se llama Coquena. Se ha ganado la fama de que tiene cara de cholo, viste casaca y pantalón de vicuña. Lleva puesto unas ojotas pequeñas y un sombrero ancho de suave pelo.

Pero…¿Quién es Coquena que llama la atención de los niños y no tan niños?

Leyenda de Coquena

Según cuenta la leyenda original, desde las alturas observa a sus bestias pero siempre sin ser visto. Solo advierten de su presencia por el silbido como un mágico llamado, lo cual da garantía a los ganados de la seguridad de su presencia y del temor que causa a aquellos que le tienen miedo.

Debido a esto, no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo. Tampoco se atreven a maltratar a las arrias cuando bajan de los cerros con el sol a pleno, nadie las daña.

De acuerdo con las historias que narran de este justiciero Coquena, como castigaba a quien no sabía valorar a las llamas. Pero también premiaba a los buenos pastores que cuidaban de los ganados en plena tormenta de nieve y viento blanco, aún poniendo en riesgo sus propias vidas.

En la provincia de Jujuy es muy común estos hechos y todo lo que se cuenta sobre Coquena, de hecho le tienen mucho respeto e infunde miedo a los cazadores. Cuando por la región aparece un forastero, mucho creen que es coquena y por eso murmuran bajo, además de tocarse con el codo según sus creencias.

Tanto es así, que la gente del pueblo cree que el Coquena se esconde y espera, cuando un cazador se acerca a los guanacos o las llamas el emite su peculiar sonido a modo de advertencia y logrando que el ganado se disperse. Sin duda alguna, es una forma de advertir el peligro inminente en la región.

Tan popular es la Leyenda de Coquena en Jujuy, que se le ha dedicado poemas de esta criatura mágica de la quebrada como cuentos donde en un fragmento dice lo siguiente:

– ¿Tú viste a Coquena ? – Yo nunca lo vide,
pero si mi agüelo, – repuso el pastor ;
una vez oíle silbar solamente
y en unos tolares, como a la oración.

«Coquena es enano ; de vicuña lleva
sombrero, escarpines, casaca y calzón,
gasta diminutas ojotas de duende,
y diz que es de cholo la cara del dios.
De todo ganado que pase en los cerros
Coquena es oculto, celoso pastor ;
Si ves a lo lejos moverse las tropas,
es porque invisible las arrea el dios.
Y es él quien se roba de noche las llamas
cuando con exceso las carga el patrón…»