Con solo 1 huevo: así es como preparar el delicioso postre bajo en calorías

Preparar un postre ligerísimo sin usar el horno puede parecer un desafío, pero con pocos ingredientes simples, es posible crear un postre delicioso y suave que satisfará tu antojo de dulzura.

En esta receta, usaremos solo un huevo para crear una base ligera, enriquecida con ingredientes que aportan una suavidad irresistible.

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Sin más preámbulos, aquí te mostramos cómo preparar tu postre ligerísimo sin horno con un solo huevo.

Ingredientes:

  • 1 huevo
  • 8 g de azúcar vainillado
  • Una pizca de sal
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 200 ml de leche
  • 2 cucharadas de aceite
  • 160 g de harina
  • 4 g de levadura en polvo

Preparación:

  1. En un bol grande, rompe el huevo y añade el azúcar vainillado. Añade una pizca de sal para intensificar los sabores. Mezcla enérgicamente hasta obtener una consistencia cremosa y homogénea.
  2. Vierte la leche gradualmente en la mezcla de huevo y azúcar, continuando a mezclar constantemente. Luego, añade el aceite para conferir suavidad al postre y mezcla nuevamente.
  3. Tamiza la harina y la levadura directamente sobre la mezcla líquida. Mezcla suavemente con una espátula hasta obtener una masa lisa y sin grumos. Asegúrate de no mezclar en exceso para mantener la ligereza de la masa.
  4. Prepara un molde rectangular o cuadrado forrado con papel de horno. Vierte la masa uniformemente en el molde, nivelando la superficie con una espátula.
  5. Cubre el molde con papel film y colócalo en el frigorífico durante al menos 4 horas o, preferiblemente, durante la noche. Este paso es crucial para garantizar la consistencia ligera y suave del postre sin usar el horno.
  6. Una vez enfriado, corta el postre en pequeños cuadrados o porciones deseadas. Puedes espolvorear la superficie con azúcar glas para una presentación elegante.

La ligereza de este postre proviene de la combinación de un solo huevo, la ausencia de mantequilla y el uso de ingredientes como la leche y el aceite, que confieren suavidad sin hacer pesada la textura. La fase de refrigeración ayuda a compactar y reforzar el postre sin necesidad de hornearlo, resultando en un postre suave y ligerísimo que conquistará el paladar de cualquiera que lo pruebe.