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Cómo puede cambiar la digestión después de una cirugía de vesícula: información útil que conviene conocer

La vesícula biliar es un pequeño órgano ubicado debajo del hígado y conectado a él mediante el conducto biliar. Aunque suele pasar desapercibida, cumple un papel esencial: almacenar la bilis que el hígado produce y liberarla en el momento adecuado para ayudar a descomponer las grasas. Esta bilis también tiene una función antibacteriana, protegiendo al sistema digestivo de infecciones silenciosas.

Cuando la vesícula funciona bien, el proceso es armonioso: comemos, la vesícula se contrae y la bilis llega al duodeno para facilitar la digestión. Pero cuando aparecen problemas, el sistema entero se desestabiliza, generando dolor abdominal, náuseas y vómitos.

Por eso, entender su función y su cuidado es fundamental.

Índice

    ¿Es necesario extirpar la vesícula cuando hay cálculos biliares?

    La decisión depende del tamaño, la cantidad y el comportamiento de esos cálculos.

    • Si son pequeños y no causan síntomas, lo habitual es un tratamiento conservador con seguimiento médico.

    • Si provocan dolor intenso, infecciones o inflamación, o si son grandes o numerosos, los especialistas suelen recomendar la extirpación quirúrgica.

    En pocas palabras, no todos los cálculos requieren cirugía; la intervención depende del riesgo y de la intensidad de los síntomas.

    Cómo cambia el cuerpo después de la extirpación de la vesícula biliar

    Una vez retirada la vesícula, la bilis ya no se almacena: fluye directamente del hígado al intestino de manera constante. Este cambio altera distintos procesos digestivos y puede generar algunos síntomas mientras el cuerpo se adapta.

    1. Menor capacidad para digerir grasas

    Sin el almacenamiento adecuado de bilis, la digestión de grasas puede volverse más difícil, especialmente durante las primeras semanas.

    2. Indigestión y molestias digestivas

    La bilis fluye más continuamente y no en respuesta a las comidas. Esto puede causar hinchazón, gases y eructos.

    3. Alteración del equilibrio bacteriano intestinal

    La bilis ayuda a controlar bacterias. Si su flujo se modifica, existe un mayor riesgo de desequilibrio intestinal e inflamación.

    4. Reflujo biliar

    En algunas personas, la bilis puede regresar hacia el estómago, irritando su revestimiento y provocando acidez, náuseas y dolor.

    5. Cambios en la alimentación

    Muchas personas necesitan reducir los alimentos muy grasosos, fritos o picantes. También se recomienda comer porciones pequeñas, aumentar la fibra y evitar el exceso de alcohol.

    6. Problemas de sueño

    Aunque no es un síntoma universal, algunas personas reportan ansiedad, insomnio o sueño interrumpido después de la cirugía. Con el tiempo, suele mejorar.

    Tres enfermedades que pueden aparecer después de la cirugía

    Aunque la extirpación de la vesícula es segura y muy común, existen riesgos a considerar a largo plazo.

    1. Gastritis por reflujo

    La bilis menos concentrada y su flujo constante pueden provocar inflamación del estómago, diarrea e hinchazón cuando se consumen alimentos pesados o ricos en grasa.

    2. Mayor riesgo de cáncer de colon

    Después de la cirugía, aumentan los ácidos biliares secundarios, que pueden irritar el colon. Estudios muestran un riesgo ligeramente mayor de cáncer de colon en personas sin vesícula, por lo que la cirugía debe realizarse solo cuando sea necesaria.

    3. Cálculos en el conducto biliar común

    Como el conducto debe hacerse cargo del paso de bilis, puede dilatarse y favorecer el estancamiento, lo que aumenta el riesgo de nuevos cálculos.

    Dieta recomendada después de la extirpación de la vesícula biliar

    1. Alimentos de fácil digestión

    Durante la recuperación, el sistema digestivo necesita descanso. Se recomiendan comidas líquidas o semilíquidas como sopas suaves, crema de huevo o almidón de raíz de loto.

    2. Proteínas de alta calidad

    Son esenciales para la cicatrización y la recuperación. Las mejores opciones incluyen huevos, pescado, leche, carne magra y camarones.

    3. Granos integrales y semillas

    Ayudan a recuperar energía y mejorar la función digestiva. Se sugieren cacahuetes, nueces, semillas de girasol, almendras y pistachos, siempre en versiones naturales y sin frituras.

    Los cacahuetes, en particular, son beneficiosos para el estómago y favorecen una digestión más estable.

    ¿Cuánto tiempo tarda el alta médica después de la cirugía?

    En la mayoría de los casos, los pacientes reciben el alta entre 1 y 3 días después del procedimiento. El primer día se monitorea:

    • dolor,

    • cicatrización,

    • tolerancia digestiva.

    Si la persona puede caminar, comer y orinar sin dificultad, suele regresar a casa entre el segundo y tercer día.

    Recomendaciones finales para una buena recuperación

    Después de la cirugía:

    • Evite el alcohol y el tabaco.

    • Consuma comidas pequeñas y frecuentes.

    • Mantenga una dieta ligera y fácil de digerir.

    • No trasnoche y evite cambios bruscos de temperatura.

    • Haga actividad física suave y progresiva.

    ¡Por lo general, en un período de 3 meses, la mayor parte de las personas vuelve gradualmente a su alimentación habitual sin molestias!

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