Saltar al contenido

Cómo iniciar una compostera con los desechos orgánicos producidos en cuarentena

Es interesante lo que el INTA destacó sobre los beneficios de hacer una compost: es decir, la reducción de gases de efecto invernadero y fuente de nutrientes para plantas y cultivos, entre las ventajas y beneficios.

Justamente en un contexto de crisis sanitaria la mejor recomendación:

“La producción de compost domiciliario es una oportunidad para convertir los residuos del hogar en una enmienda orgánica, además de otros numerosos beneficios relacionados con mejorar la calidad de vida y ser más sustentables”…

Además para quedarnos en casa, una huerta es el mejor proyecto y se complementa muy bien con el compost.

La razón es que disminuye la necesidad de comprar fertilizantes químicos y abonos, al tiempo que se fomenta una conciencia del reciclaje y aprovechamiento de los residuos que producimos.

¿En que consiste una compostera?

El compostaje consiste en un proceso biológico que realizan microorganismos de tipo aeróbico, que se produce bajo condiciones de humedad, temperatura y aireación controladas.

De esta manera, se permite la transformación de residuos orgánicos degradables.

Para la fabricación de una compostera, se pueden usar una amplia variedad de materiales para su construcción desde tablas de madera de pallets, listones, o bien baldes de pintura que ya no se utilizan.

Así mismo, las composteras pueden ser fijas o móviles y su tamaño depende de la cantidad de los miembros de la familia.

Generalmente en hogares con 3 personas, será necesario una abonera de 70 centímetros de ancho por 80 centímetros de largo y 50 centímetros de altura.

Sucede algo muy distinto si se trata de 5 personas, el largo será de 1,2 metros y el resto de las medidas serán iguales. Si se trata de más integrantes de la familia, el largo será de 1,5 metros y el resto de las medidas quedarán iguales.

Para esto vamos a necesitar un tacho con tapa hermética preferentemente y cerca de la mesada de la cocina, donde tenerlo a nuestro alcance a los residuos orgánicos. Por ejemplo:

Restos de frutas y verduras, ya sean cocidas o crudas, cáscaras de huevos, yerba, saquitos de té, café, papel de cocina, servilletas, entre otros. Claro está, no incluye pañuelos de papel, pañales ni toallas higiénicas.

La lista sigue con residuos lácteos, grasas, huevos y carnes, al ser de difícil degradación atraen moscas y mosquitos, roedores y otras pestes en general.

Los residuos del jardín incluyen hojas secas y verdes, ramitas, arbustos y restos de plantas. Obviamente no están incluidos las malezas, ni excrementos de perros y gatos, ni de gallinas ni cerdos.

Al momento de verter los residuos orgánicos en la compostera, hay que clasificarlos por su contenido de nitrógeno (verdes) y carbono (marrones) manteniendo así un equilibrio entre ambos. Los expertos recomiendan mezclar una parte de residuos verdes con dos partes de residuos secos.

Para garantizar calidad, se deben considerar los materiales que ayudan a mantener la humedad y aireación necesaria. Entre las principales recomendaciones se destacan en regar una vez cada 15 días en invierno y una vez por semana en verano.

Para finalizar, si la compostera está fabricada correctamente y lista para ser utilizada los indicadores son:

“El compost estará listo para utilizarse en las plantas cuando no se pueda identificar el origen de los materiales, se encuentre a temperatura ambiente, tenga olor a tierra mojada, color oscuro y aspecto homogéneo”.

Fuente: InfoCampo