Leyenda guaraní de los Isondúes o Bichitos de luz

Isondú, luciérnaga o bichito de luz El pueblo originario guaraní es una excelente fuente de leyendas e historias que explican desde su cosmovisión ciertos fenómenos naturales o la aparición de personajes de la naturaleza. La leyenda de los Isondúes, cuenta la bella historia del nacimiento de las luciérnagas o «bichitos de luz«,  estos simpático insectos … Leer más

Leyenda de Las Termas de Copahue (Neuquén)

Cuenta la leyenda que hace muchos años existía al pie de la cordillera, en lo que hoy es la provincia de Neuquén, una tribu en cuyo seno había nacido un joven muy fuerte y valiente, su nombre era Copahue. Copahue fue creciendo y su ferocidad valentía lo convirtieron en un guerrero destacado de su tribu. … Leer más

Visitando Pismanta, San Juan

A los pies de la Cordillera de Los Andes, en la provincia de San Juan se localiza la pequeña localidad de Pismanta. Esta población rural de menos de 200 habitantes se encuentra inmersa en la incomparable belleza paisajística de la provincia, donde se mezclan la aridez del desierto, enormes espejos de agua y un cielo … Leer más

Buen Tirador

Buen Tirador

Anécdota Histórica Eugenio Modesto de las Mercedes Cambaceres Alais, conocido normalmente como Cambaceres, fue un escritor y político argentino que supo entre muchas otras cosas, dejar constancia de muchas costumbres camperas, dado que vivió mucho tiempo en la estancia de su familia. Se contaba de él que era famoso tirador. Tanto fue su fama que … Leer más

Taamta y el Metal Sagrado

Taamta y el metal sagrado

 

Leyenda Tehuelche

 

Allá en tierras de la Patagonia, cuentan que en los tiempos antiguos, cuando no se conocían caballos ni invasores barbudos, en un profundo cráter volcánico, en la meseta del Lago Buenos Aires[1],  vivía una mujer con poderes mágicos, que ninguna otra podría igualar. Su nombre era Taamta. Nunca se supo su origen, ni el nombre del padre de su hijo. Quizás fuese hija de algún dios, quizás no. Quizás fue la madre tierra quien le otorgó sus dones, o fue ella quien supo extraerlos de su propio espíritu. Lo único cierto es que existía.

Taamta poseía poder sobre los animales y las plantas con quienes convivía pacíficamente y a los que amaba tanto como a su único hijo. A todos dispensaba sus cuidados y no había secreto de la naturaleza que no conociera.

Un mal día el zorro, de quién todos conocemos su naturaleza tramposa y provocadora, siempre dispuesto a jugar y a hacer picardías, asustó de tal modo a los pacíficos animales que estos huyeron en gran desorden, desbandándose en todas direcciones. Al oír el desacostumbrado ruido, Taamta abandonó sus tareas y salió para ver qué ocurría. Ignorante de la causa comenzó a correr a pie, intentando rodearlos y reunirlos en majadas, para poder luego arrearlos de regreso al cráter, donde desde siempre habían habitado.

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Leyenda Patagónica DE CÓMO SE REPARTIÓ LA TIERRA DEL SUR

Leyenda Patagónica DE CÓMO SE REPARTIÓ LA TIERRA DEL SUR

Leyenda Alacalufe

 

Mucho antes de la llegada de los conquistadores, en la inmensa extensión de la Patagonia, vivían distintas tribus: Tehuelches, Selknam, Alacalufes y Yaganes. Todos iban de un sitio a otro hasta que en un momento al mar fueron Alacalufes y Yaganes y en tierra firme quedaron Tehuelches y  Selknam. DE CÓMO SE REPARTIÓ LA TIERRA DEL SUR y porqué unos tomaron el mar como hogar y otros la tierra firme, trata la leyenda que te voy a contar. Y así se cuenta:

Eran tiempos terribles aquellos en los que los cuatro pueblos que habitaban las tierras del sur pugnaban en feroces guerras por apropiarse de todo el territorio para obtener caza segura para su pueblo. Más como nada es eterno, llego el tiempo en que estas guerras continuas los fueron llevando al exterminio. Comprendiendo las irreparables consecuencias que sobrevendrían de continuar así, los cuatro jefes tribales decidieron dejar a un lado sus diferencias por un momento y buscar juntos el modo de traer la paz. Buenas eran sus intenciones, poca su habilidad. Ya estaban a punto de combatirse entre ellos cuando en un último intento decidieron pedir la intervención del Ser Supremo, rogándole que les ayudase a encontrar una solución.

Cada cacique hizo sus rogativas y sacrificios a su propio creador. Apenas concluir cayeron dormidos como piedras. Al despertar cada cacique contó su sueño, y para asombro de todos, los sueños eran ¡un mismo sueño!

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Leyenda de Maitén y el dios del lago

Leyenda de Río Negro- Argentina

 

Esta historia que me han contado y hoy les cuentos sucedió en el tiempo en que las tierra del sur se vestían con las tolderías y el ir y venir de las tribus.

En una de esas tolderías, alzada en la cercanías del lago Nahuel Huapi, vivía la bella Maitén, quién,  como era costumbre en su pueblo, estaba prometida desde pequeña a Coyán. Tal era su hermosura y simpatía que muchos jóvenes debían hacer esfuerzos para admirarla en silencio, pues sabido es que nunca trae fortuna amar a la mujer de otro.

Coyán amaba a la muchacha y afortunadamente ella lo amaba a él. Juntos jugaban, compartían las tareas diarias, reían y  soñaban con la familia que construirían.

Dicen los que saben que la felicidad no dura para siempre; y así sucedió con la dicha inocente de estos jóvenes; un mal día en que dos indios pehuenches, llegados de lejos para cazar, descubrieron a Maitén a orillas del lago. Fue verla y quedar prendados de su hermosura al instante, y al instante siguiente ya peleaban para ver cuál de los dos se quedaba con ella. Antes de que la ira los cegara, recapacitaron comprendiendo que no era bueno que dos hermanos peleasen rompiendo así sus fuertes lazos de sangre. Prometiéndose que no habría entre ellos celos ni venganza, decidieron dejar que fuese ella quien decidiese. De inmediato se le acercaron a preguntarle.

Pasada la primera sorpresa al verse sorprendida por extraños, Maitén les escuchó con respeto y con idéntico respeto les agradeció la propuesta explicándoles que era del todo imposible pues ya estaba ella prometida desde pequeña y amaba a su futuro esposo.

Grande fue la furia de los jóvenes al sentirse desairados y juraron  no darse por vencidos.  Con este fin dirigieron sus pasos a casa de una vieja adivina, a la que exigieron que les ayudara para que uno de ellos desposase a la jovencita.

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