¿Por qué algunas personas recuerdan sus sueños y otras no? La ciencia ya tiene la respuesta.

Los sueños han fascinado a la humanidad desde tiempos antiguos. Algunas personas pueden recordar con detalle lo que soñaron, mientras que otras aseguran que no sueñan en absoluto. Pero la ciencia demuestra que todos soñamos, aunque no todos lo recordamos.
¿Por qué ocurre esta diferencia? Varios estudios científicos han comenzado a responder esta pregunta y revelan datos sorprendentes sobre la actividad cerebral durante el sueño.
La actividad cerebral y el recuerdo de los sueños
Un estudio liderado por el Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia (INSERM) reveló diferencias claras en la actividad cerebral de quienes suelen recordar sus sueños frente a quienes no. Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos: los "altos recordadores" (que recordaban sueños casi todas las noches) y los "bajos recordadores" (que los recordaban sólo una o dos veces al mes).
Usando imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI), descubrieron que los altos recordadores presentaban una mayor actividad espontánea en la corteza prefrontal medial y en el área temporoparietal del cerebro, incluso durante el descanso.
Estas regiones están asociadas con la atención, el procesamiento de estímulos externos y la memoria episódica. La activación en estas zonas parece facilitar la capacidad del cerebro para registrar lo que sucede durante los sueños y transferir esa información a la memoria consciente al despertar.
Despertares nocturnos: clave para recordar
El mismo estudio francés también observó que los "altos recordadores" se despertaban más veces durante la noche. Estas interrupciones breves del sueño —a menudo no percibidas conscientemente— actúan como una “ventana” que permite al cerebro consolidar el contenido onírico en la memoria. Quienes duermen de forma más profunda y continua tienen menos posibilidades de fijar los sueños antes de que se desvanezcan.
Así, uno de los factores clave para recordar un sueño no es solo tenerlo, sino despertar poco después de haberlo tenido.
El papel de la atención y la motivación
Otro componente que influye es la actitud personal hacia los sueños. Un estudio publicado en Frontiers in Psychology sugiere que las personas que valoran sus sueños y piensan en ellos con frecuencia tienden a recordarlos más. Esto se debe a un fenómeno conocido como “intención de recuerdo”, que entrena al cerebro a prestar más atención a los contenidos oníricos.
Llevar un diario de sueños, por ejemplo, aumenta notablemente la frecuencia con la que se recuerdan, simplemente porque se desarrolla un hábito de atención selectiva.
¿Es malo no recordar los sueños?
No recordar los sueños no indica un problema de salud ni significa que uno no esté soñando. Todos soñamos varias veces por noche, especialmente durante la fase REM, que ocurre en ciclos a lo largo del descanso. El olvido es parte de un proceso natural del cerebro para filtrar lo que considera irrelevante o no útil para el estado de vigilia.
Sin embargo, si alguien desea comenzar a recordar más sueños, puede aplicar estrategias simples como evitar despertarse con alarmas bruscas, mantenerse en la misma posición unos minutos al despertar y anotar cualquier imagen, emoción o palabra que venga a la mente.
Recordar los sueños depende de múltiples factores: la actividad cerebral durante el sueño, la frecuencia de los despertares nocturnos y el interés personal por los sueños. Estudios neurológicos han demostrado que ciertas zonas del cerebro, como la corteza prefrontal medial, juegan un rol fundamental en este fenómeno.
