Fertilizante casero de septiembre para bugambilia: cáscaras de tomate y agua de garbanzos para estimular la floración

Si tu bugambilia tiene hojas verdes preciosas pero lleva temporadas enteras sin dar una sola flor, septiembre es el mes clave. Es exactamente el mes en que la bugambilia decide si va a explotar de flores durante todo el otoño o si va a seguir dándote solo hojas verdes durante otra temporada más. La diferencia entre una bugambilia que explota de flores y una que solo da hojas no está en el sol, ni en el riego, ni en la poda, sino en tres ingredientes que tienes ahora mismo en tu cocina.
Por qué tu bugambilia solo da hojas verdes
Antes de aplicar cualquier ingrediente, es importante entender el problema. La bugambilia produce hojas cuando tiene nitrógeno en exceso en el sustrato y produce flores cuando tiene potasio y fósforo en la proporción correcta. Los fertilizantes universales que venden en los viveros contienen nitrógeno en exceso, porque el nitrógeno produce un crecimiento visible rápido que impresiona al comprador. Sin embargo, ese mismo nitrógeno en exceso es exactamente lo que hace que tu bugambilia produzca hojas verdes preciosas y cero flores.
Lo que tu bugambilia necesita ahora mismo en septiembre no es más nitrógeno. Necesita tres cosas al mismo tiempo:
- Potasio para recibir la señal de floración.
- Fósforo para abrir los capullos que ya están formados pero dormidos.
- Microorganismos activos en el sustrato que transformen esos nutrientes en algo que las raíces puedan absorber de forma inmediata.
Sin los tres al mismo tiempo, la bugambilia sigue produciendo hojas. Con los tres juntos, la planta no tiene más excusa para no florecer.
Primer ingrediente: cáscaras de tomate maduro
El primer ingrediente es el que aporta el potasio, sin el cual los otros dos no pueden funcionar, porque sin potasio la bugambilia nunca recibe la señal de floración, aunque el fósforo y los microorganismos estén perfectamente disponibles.
Se trata de las cáscaras de tomate maduro, esas que van a la basura cada vez que cocinas una salsa o un guiso. El tomate maduro es uno de los alimentos con mayor concentración de potasio de toda la naturaleza. Cuando ese potasio se libera en el agua de cocción de las cáscaras, llega a las raíces de la bugambilia de forma tan rápida y directa que en las primeras 48 horas ya está activando la señal de floración que la planta tenía dormida.
Esa señal de floración es la instrucción química que la bugambilia necesita para dejar de invertir toda su energía en producir hojas y empezar a invertirla en producir flores. Sin ella, la planta sigue en modo de crecimiento vegetativo, aunque el sol sea perfecto, el riego correcto y la poda impecable.
Cómo preparar el agua de cáscaras de tomate
- Pon las cáscaras de tomate maduro en una olla con medio litro de agua del grifo, sin sal y sin nada más.
- Llévalas a ebullición y deja hervir durante exactamente 8 minutos.
- El agua irá adquiriendo un color rojizo, que es la señal de que el potasio se está liberando correctamente.
- Cuela el agua y deja enfriar por completo.
- De esa agua rojiza toma exactamente una taza bien cargada.
Esa es tu primera pieza. Pero sin la segunda, el potasio del tomate se queda en el sustrato sin poder llegar a las flores.
Segundo ingrediente: agua de remojo de garbanzos
El segundo ingrediente es el que sin él el potasio del tomate llega a la bugambilia, pero los capullos dormidos no pueden abrirse porque les falta el fósforo que activa el proceso de apertura floral.
Son los garbanzos crudos remojados. Esa agua turbia y amarillenta que dejas la noche anterior antes de cocinar los garbanzos y que siempre tiras al desagüe sin pensarlo dos veces. Contiene fósforo y auxinas naturales en una concentración extraordinariamente alta. Cuando llega a las raíces de la bugambilia, activa el proceso de apertura de los capullos dormidos que el potasio del tomate había señalizado, pero que no podía completar por sí solo.
El fósforo es el nutriente que transforma la señal de floración del potasio en acción real. Dicho de forma simple: el potasio del tomate le dice a la bugambilia que hay suficiente energía para florecer, y el fósforo de los garbanzos les dice a los capullos dormidos que se abran ahora mismo. Sin el fósforo, la señal del potasio queda en el aire. Con el fósforo, esa señal se convierte en flores reales, visibles y abundantes.
Además, las auxinas del agua de garbanzos son las hormonas naturales que activan el crecimiento de las células de los capullos desde su interior. Esas mismas auxinas que los fertilizantes del vivero sintetizan artificialmente por 20 o 30 dólares están disponibles de forma completamente gratuita en el agua que tiras cada semana cuando remojas los garbanzos.
Cómo diagnosticar el problema de tu bugambilia
Recuerda que cada bugambilia puede tener una causa diferente detrás de su falta de flores. Los principales factores que pueden estar bloqueando la floración son el exceso de nitrógeno, la falta de poda o la falta de estrés hídrico. Cada una de estas causas necesita una solución distinta, por lo que observar bien tu planta antes de aplicar el tratamiento es fundamental para lograr los mejores resultados en esta temporada de septiembre.
