Un abuelo encontró este extraño objeto de madera en un rancho abandonado: ahora se sabe para qué servía

Entre los objetos que quedan olvidados en un rancho abandonado, a veces aparece uno que nadie sabe identificar: una pieza de madera tallada, con varios agujeros y señales de muchos años de uso. Fue lo que encontró un abuelo en una casa vacía cerca de Loreto, en la provincia de Santiago del Estero. ¿Para qué servía?
La respuesta: una antigua horma de madera para alpargatas
Ese objeto es, muy probablemente, una horma de madera para fabricar alpargatas. La horma es una pieza con la forma aproximada de un pie que se utiliza como molde para dar forma al calzado mientras se arma. En el caso de las alpargatas, ayudaba a mantener la suela y la lona en la posición correcta mientras se cosían o se ajustaban.
Qué es una alpargata
La alpargata es un calzado sencillo y liviano, con la parte superior de lona y la suela tradicionalmente hecha de fibras trenzadas, como el yute o el cáñamo. Es originaria de la zona mediterránea y se difundió por América con la llegada de los inmigrantes. En el campo argentino, fue durante mucho tiempo el calzado de uso diario de peones, trabajadores y familias rurales, por ser barata, fresca y cómoda.
Para qué podían servir los agujeros
Los agujeros que presenta la pieza pueden tener distintos usos según el taller que la fabricara: pasar clavijas o alambres para sujetar la lona, ayudar a ajustar la suela mientras se cosía, o colgar la horma en una pared o en un tirante cuando no se usaba. Como las hormas se hacían a mano, cada una podía tener pequeñas diferencias.
Cómo reconocer una horma antigua
- Forma de pie: suele tener un frente más ancho y un talón más angosto.
- Madera dura: habitualmente de especies resistentes, pulidas por el uso.
- Marcas de herramientas: se pueden ver cortes de gubia o de cuchilla.
- Desgaste: zonas lisas por el roce de manos y de los materiales.
Un pequeño tesoro de oficios olvidados
Hallazgos como este nos recuerdan que, antes de la producción en serie, el calzado se fabricaba con herramientas simples y mucha paciencia. Si encuentras una pieza parecida, conviene conservarla y, si es posible, consultar con un museo local o con un historiador de oficios: puede tener más valor del que aparenta.
