Cómo hacer una trampa casera para moscas con una botella: acaba con ellas en un día

Las moscas y las mosquitas de fruta son de las plagas más molestas de la cocina, y no siempre hace falta comprar un insecticida para controlarlas. Con unos pocos ingredientes de uso diario se puede armar una trampa casera efectiva y muy económica.
Los ingredientes de la mezcla
La base es agua común de la canilla. A esa agua se le suma una cucharada de bicarbonato de sodio, un ingrediente clásico en recetas de limpieza casera. Después se agregan dos cucharadas de azúcar, que van a funcionar como el atractivo principal: el aroma dulce es justamente lo que atrae a las moscas y a las mosquitas de fruta hacia la trampa.
El último ingrediente es una cucharada de detergente lavavajillas, y cumple una función clave: rompe la tensión superficial del agua. Sin detergente, un insecto puede posarse sobre el agua y salir volando sin problema. Con detergente, en cambio, se hunde apenas entra en contacto con el líquido.
Cómo armar la trampa
Se mezclan bien los cuatro ingredientes hasta integrarlos por completo. Después se toma una botella plástica chica, se le saca la tapa y se corta la parte de arriba, cerca del cuello, con una tijera. Con ayuda de un embudo, se vuelca la mezcla dentro de la parte inferior de la botella y se vuelve a poner la tapa en su lugar, esta vez sin el pico, para que quede una entrada abierta por donde los insectos puedan meterse.
Dónde ubicarla
El olor dulce que libera la mezcla atrae a las moscas hacia el interior de la botella. Una vez adentro, quedan atrapadas: al intentar salir volando no logran despegarse del agua y terminan hundiéndose en el fondo.
Conviene colocar la trampa cerca del cesto de basura de la cocina, ya que suele atraer más a los insectos que la propia basura, funcionando como un señuelo. También rinde bien cerca de la pileta de la cocina, en un rincón del baño o junto a plantas con fruta, un lugar donde suelen aparecer las mosquitas de fruta.
Cada cuánto renovarla
Con el paso de los días, la mezcla pierde poder de atracción. Lo ideal es renovarla cada siete días para mantenerla lo más efectiva posible y lograr una reducción notable de moscas y mosquitas en la casa en poco tiempo.
Es una alternativa simple, sin químicos fuertes ni gastos extra, ideal para tener siempre a mano en la cocina durante los meses de más calor, cuando estas plagas suelen aparecer con más frecuencia.
