Mondongo Guisado con Verduras y Salsa Especial: Receta Casera Paso a Paso

El mondongo es uno de esos platos que dividen aguas: hay quien lo evita por prejuicio y hay quien, después de probarlo bien hecho, lo pide cada invierno. La diferencia entre un mondongo memorable y uno que nadie repite casi nunca está en los condimentos, sino en dos cosas más aburridas: una limpieza a fondo y una cocción larga y paciente.
Esta versión resuelve las dos. Se desflema la tripa con bicarbonato y limón, se cocina entre una hora y media y dos horas hasta que queda tierna, y recién al final se suma un sofrito de verduras y una salsa con salsa de soya, pimentón y orégano que le da un giro inesperado. El resultado es un guiso espeso, sabroso y muy sustancioso.
Un plato con muchos nombres
Según dónde se cocine, este mismo plato cambia de apellido. En Argentina, Uruguay, Colombia y Venezuela se lo conoce como mondongo; en España son los callos; en México se lo llama pancita o menudo; en Ecuador, guatita; y en Perú, cau cau. Cambian los condimentos y los acompañamientos, pero el punto de partida es siempre el mismo: tripa de res bien limpia y cocinada con tiempo.
Ingredientes
Para la limpieza y la cocción:
- 1 kg de tripas de res (mondongo)
- 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
- 2 litros de agua
- El jugo de medio limón
- 5 hojas de laurel
- 1 cucharada de sal
Para la base y las verduras:
- Tocino en cubos
- Aceite vegetal
- Ajo
- Cebolla
- Zanahoria
- Pimientos morrones rojos y verdes
- Tomate
- Encurtidos (pepinillos)
- Jalapeños encurtidos
Para la salsa:
- 50 ml de salsa de soya
- 30 ml de aceite de oliva
- 50 g de pasta de tomate
- Sal
- Ajo seco en polvo
- Orégano
- Pimentón
Nota: el video no especifica cantidades para las verduras ni para el tocino. Como referencia para 1 kg de tripa funcionan bien 150 g de tocino, 1 cebolla grande, 4 dientes de ajo, 2 zanahorias, 1 morrón rojo, 1 verde y 2 tomates.
Paso a paso
1. Limpiar y desflemar la tripa
Este es el paso que decide todo. Coloca el kilo de tripas en un recipiente amplio, agrega las 2 cucharadas de bicarbonato de sodio, cubre con los 2 litros de agua y suma el jugo de medio limón. Deja reposar entre 10 y 20 minutos: el bicarbonato ablanda y neutraliza olores, y el ácido del limón termina de limpiar.
Pasado ese tiempo, enjuaga muy bien bajo el chorro de agua fría y raspa la superficie con un cuchillo para retirar cualquier resto. Corta en tiras o en cuadrados parejos, del tamaño de un bocado.
2. Armar la base de tocino, ajo y cebolla
Mientras la tripa reposa, ve preparando la base. Calienta un poco de aceite vegetal en la olla donde vas a cocinar todo y dora el tocino en cubos hasta que suelte su grasa y quede crocante. Sobre esa grasa, sofríe el ajo picado y la cebolla hasta que estén translúcidos. Esa base grasosa y perfumada es la que le va a dar profundidad al guiso.
3. La cocción larga
Incorpora la tripa ya limpia a la olla, agrega las 5 hojas de laurel y 1 cucharada de sal, y cubre con agua. Lleva a hervor y baja el fuego al mínimo.
A partir de ahí hay que dejarla cocinar entre 1 hora y media y 2 horas. No hay atajo posible: la tripa necesita ese tiempo para volverse tierna. Revisa cada tanto y agrega agua caliente si baja demasiado el nivel. Sabrás que está lista cuando puedas cortar un trozo con el costado de una cuchara.
4. Sumar las verduras
Con la tripa ya tierna llega el color. Agrega la zanahoria en rodajas, los pimientos morrones rojos y verdes en tiras y el tomate en cubos. Suma también los encurtidos picados, que aportan un contrapunto ácido que corta la untuosidad del plato.
El orden importa: las verduras van al final para que conserven algo de textura. Si entran al principio, después de dos horas de cocción se deshacen.
5. La salsa que cambia el plato
Aparte, mezcla los 50 ml de salsa de soya, los 30 ml de aceite de oliva, la sal, el ajo seco, el orégano y el pimentón hasta integrar. Suma los 50 g de pasta de tomate y revuelve hasta obtener una salsa espesa y homogénea.
Esta es la vuelta de tuerca de la receta: la salsa de soya aporta un fondo salado y profundo que no se asocia con el mondongo tradicional, y junto con el pimentón y el orégano le da un perfil distinto al de la versión clásica. Incorpórala a la olla y mezcla bien.
6. Toque final
Agrega los jalapeños encurtidos y deja cocer a fuego lento junto con las verduras unos minutos más, lo justo para que todos los sabores se integren y la salsa termine de espesar. Prueba y corrige la sal antes de servir.
Mira la receta completa en video
La receta pertenece al canal Fleischplatte, que muestra el proceso completo paso a paso: la limpieza de la tripa, el punto exacto de la cocción y cómo queda la salsa antes de incorporarla.
Créditos del video: canal Fleischplatte en YouTube. Todos los derechos del material audiovisual pertenecen a su autor.
Por qué dicen que "es como una medicina"
La frase circula mucho asociada a este plato y conviene ponerla en su justa medida. El mondongo es una fuente importante de colágeno, que es lo que le da esa textura gelatinosa al caldo cuando se enfría, y aporta proteínas, vitamina B12, hierro y zinc con relativamente pocas calorías comparado con otros cortes.
Dicho eso, no es un medicamento ni cura nada. También es alto en colesterol, así que si tenés indicación médica de cuidarlo, consultá antes de sumarlo seguido a tu menú. Como parte de una alimentación variada, es un plato nutritivo y muy saciante; esa es toda la verdad detrás del título.
Consejos para que salga perfecto
- No escatimes en la limpieza. Es la diferencia entre un plato rico y uno con olor fuerte. Si te quedó alguna duda, repetí el remojo con bicarbonato y limón una segunda vez.
- Cortá parejo. Si los trozos son de tamaños muy distintos, unos quedan tiernos y otros duros.
- Probá la textura antes de sumar las verduras. Si la tripa todavía está firme, dale más tiempo: agregar las verduras a destiempo arruina el conjunto.
- Al día siguiente está mejor. Como todos los guisos, gana sabor con el reposo. Se conserva bien hasta tres días en la heladera y admite congelado.
- Servílo caliente, con pan para levantar la salsa o con arroz blanco al costado.
Un clásico que vale la pena recuperar
El mondongo carga con mala fama entre quienes nunca lo probaron, y con una lealtad enorme entre quienes sí. Es barato, rinde mucho y es de esos platos que llenan la casa de olor a comida de verdad durante toda la tarde.
Esta versión, con el agregado de la salsa de soya y los encurtidos, le suma un toque distinto al del guiso de siempre sin traicionar lo esencial. Si nunca lo cocinaste, empezá por hacer bien la limpieza y no apurar la cocción: con esas dos cosas resueltas, el resto sale solo.

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