Melaza de caña y microorganismos benéficos para recuperar anturios con raíces podridas

Melaza de caña y microorganismos benéficos para recuperar anturios con raíces podridas

Cuando las plantas de anturio comienzan a pudrirse, secarse o presentan manchas en sus hojas y raíces podridas, existe un método natural y sencillo que puede ayudar a recuperarlas. Este procedimiento no requiere productos abrasivos ni ingredientes extraños, solo melaza de caña y un poco de conocimiento sobre los microorganismos que viven en la tierra.

¿Qué es la melaza de caña y dónde conseguirla?

La melaza de caña es un producto completamente natural que se puede conseguir en los establecimientos donde venden alimentos balanceados para el ganado, ya que se utiliza como alimento para vacas y toros. Basta con preguntar por melaza de caña para adquirirla.

La rizósfera: el secreto que está en las raíces

Antes de trabajar con la melaza, es fundamental entender qué es la rizósfera. Se trata de la pequeña cantidad de tierra que queda pegada directamente a las raíces cuando extraemos una planta. Esta tierrita no es simplemente tierra: contiene vida microbiana valiosísima, incluyendo hongos y bacterias beneficiosas como los hongos micorrícicos, Trichoderma y bacterias del tipo Bacillus, que son las encargadas de proteger a la mayoría de nuestras plantas.

Para obtener estos microorganismos se pueden usar hierbas silvestres arrancadas del suelo, aunque para tener una mayor tasa de éxito, de entre un 80% y un 90%, es preferible utilizar una planta sana con raíces bien desarrolladas. En el video se emplea un filodendro de limón propagado en casa. La planta elegida debe tener:

  • Raíces sanas, sin pudriciones.
  • Muchos pelos absorbentes, que son los que alimentan a la planta.
  • Una cantidad abundante de raíces.

Si la planta tiene raíces podridas o mucha raíz dañada, es mejor no utilizarla.

Extracción de los microorganismos benéficos

El procedimiento comienza retirando con cuidado la planta de su maceta, procurando no dañar las raíces. Luego se prepara un recipiente con agua sin cloro. Este punto es muy importante: si se utiliza agua directamente de la llave sin dejarla reposar por al menos 3 a 5 días, el cloro eliminará el consorcio microbiano que queremos rescatar.

Sobre el recipiente se coloca una malla y encima de ella las raíces con la tierra adherida. Se vierte aproximadamente 1 litro de agua sin cloro y se sacude suavemente para que los microorganismos benéficos se desprendan y queden en el agua. Después se retiran las raíces y se deja escurrir el agua. La planta puede notarse un poco lavada, pero conserva vida microbiana suficiente para trasplantarla nuevamente.

Preparación del consorcio microbiano

El agua obtenida, cargada de bacterias y hongos benéficos, se traspasa a una botella. En el video se utiliza una botella de refresco de 3 litros. Es importante dejar el lodo en el fondo del recipiente original, ya que ese sedimento no se debe aplicar. El recipiente se enjuaga también con agua sin cloro para aprovechar todos los microorganismos.

Una vez que el agua está en la botella, se agrega la melaza de caña, que servirá como alimento para los hongos y bacterias beneficiosas, permitiendo que se reproduzcan y se multipliquen. La dosis recomendada es de una cucharada por aproximadamente medio litro de agua, aunque se pueden aplicar hasta dos. En este caso se utiliza solo una cucharada.

La melaza se disuelve primero en una porción pequeña de agua y luego se vierte en la botella. Se agita ligeramente para mezclar bien todos los ingredientes.

Reposo y activación

La botella no debe cerrarse por completo. Solo se coloca la tapa sobrepuesta, sin ajustarla, para permitir la salida de gases. En poco tiempo, incluso mientras se termina de trasplantar la planta donadora, los microorganismos comienzan a activarse y a reproducirse de manera impresionante, lo cual se puede observar porque el líquido empieza a burbujear.

De esta manera se obtiene un consorcio microbiano casero que no hace falta comprar y que se puede aplicar a los anturios deteriorados, así como a la mayoría de las plantas que se tengan en casa.

Consideraciones importantes

  • Utilizar siempre agua sin cloro para no eliminar los microorganismos.
  • Emplear únicamente la tierra pegada a las raíces (rizósfera), no la tierra suelta.
  • Elegir plantas donadoras con raíces sanas y abundantes pelos absorbentes.
  • Alimentar el cultivo con melaza de caña natural.
  • Dejar la botella destapada ligeramente para permitir la reproducción de los microbios.

Este método aprovecha la vida microbiana que ya existe en la naturaleza y permite recuperar plantas deterioradas de forma natural, sin recurrir a productos comerciales ni tratamientos agresivos que puedan dañar aún más a los anturios.

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