El verdadero origen de la chacarera no es el que te contaron

El verdadero origen de la chacarera no es el que te contaron

La versión popular dice que la chacarera "nació sola", como una expresión espontánea del campo santiagueño que se transmitió de generación en generación sin intervención de nadie. Es una versión bonita, pero incompleta. La realidad documentada es más concreta, y tiene nombre, apellido y una fecha exacta.

Ese nombre es Andrés Chazarreta, maestro e investigador santiagueño nacido en 1876. Su trabajo como inspector escolar lo llevó a recorrer el monte y recopilar, durante años, la música y las danzas que se tocaban en patios y fogones del norte argentino: chacareras, zambas, gatos, vidalas. Se le atribuyen alrededor de 395 obras registradas entre recopilaciones y composiciones propias, en una época en la que buena parte de la élite urbana consideraba esa música "menor" o directamente "bárbara".

El momento clave llegó en marzo de 1921, cuando Chazarreta llevó a su Compañía de Arte Nativo al Teatro Politeama de Buenos Aires. Fue la primera vez que ese repertorio se presentó de manera formal ante el gran público porteño, y ese debut es considerado el punto de partida de la proyección nacional del folklore argentino tal como lo conocemos hoy.

Un ejemplo del trabajo de rescate de Chazarreta es la "Zamba de Vargas", una pieza anónima ligada a la Batalla de Pozo de Vargas (1867) que se transmitió de forma oral durante décadas hasta que él la documentó, alrededor de 1900. Sin ese trabajo de recopilación, buena parte de lo que hoy llamamos "folklore tradicional" probablemente se hubiera perdido.

La chacarera no "nació sola": alguien tuvo que caminar el monte, escuchar a los músicos populares y decidir que esa música merecía un escenario. Ese alguien fue santiagueño.

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