El Pericón: historia, origen y coreografía paso a paso de la danza nacional argentina

Coreografía de El Pericón, danza folklórica argentina

Pocas danzas despiertan tanto sentimiento patrio como el Pericón. Se baila en ronda, con pañuelos celestes y blancos, y termina con una figura que todos conocen: el pabellón de la patria. En esta nota repasamos qué es, de dónde viene y cómo se baila, figura por figura.

¿Qué es el Pericón?

El Pericón es una danza de conjunto, de parejas sueltas y conexas, que coordinan sus evoluciones para desarrollar muchas de las figuras. Puede bailarse con cualquier número par de parejas, aunque para lograr buen efecto se recomienda que no sean menos de 8. Su movimiento es pausado, de paso valsado, y a menudo lleva una parte final de Gato, muy viva.

Pertenece, junto con el Cielito y la Media Caña, a la gran familia de las contradanzas; Leopoldo Lugones lo llamó la «gran contradanza de la campaña». Se baila con castañuelas y con un pañuelo grande al cuello: blanco el de los hombres y celeste el de las damas.

Su rasgo más particular es que la cantidad, la duración y hasta el orden de las figuras se pueden determinar a voluntad. Las figuras se ejecutan a la voz de orden del bastonero, que puede ser uno de los mismos danzantes u otra persona. La voz de mando tiene dos partes: la preventiva, que nombra la figura que viene, y la ejecutiva, que siempre es «¡Ahura!» y marca el momento exacto en que debe empezar. Un ejemplo: «Balanceo por la derecha… ¡Ahura!».

Historia y origen

El Pericón fue en sus comienzos una variante del Cielito, igual que su hermana la Media Caña. Según algunos autores, una de las variantes del Cielito, de muchas parejas, se bailó con ayuda de un bastonero que dirigía la danza y daba las voces de mando para que todos sincronizaran sus movimientos. A esa persona se la llamaba «pericón», y de ahí que la variante se conociera como «cielo apericonado». Con los años esta forma de bailar se diferenció del Cielito y se volvió una danza independiente, que tomó el nombre de Pericón, según parece, por el bastonero.

Ya en 1817 aparece como danza independiente: San Martín lo llevó a Chile al cruzar los Andes con su expedición libertadora, junto con el Cielito, la Sajuriana y el Cuando. En esa época a veces se nombra el «Pericón de media caña», una forma especial que con el tiempo cobró vida propia y se convirtió en la Media Caña. Se bailó desde los primeros años de la independencia, tanto en la campaña como en los salones de las regiones pampeana, litoral y central; en provincias como Buenos Aires su boga duró hasta 1880. En su origen es probable que, como el Cielito y la Media Caña, derive de los branles y contradanzas europeos que trajo España al Río de la Plata.

Aquel Pericón era mucho más sencillo. V. R. Lynch cuenta que el que bailaban los gauchos de Buenos Aires tenía solo cuatro figuras, aparte del vals: demanda o espejo, postrera, cadena y cielo. Y en «Recuerdos de Provincia», Sarmiento relata que bailó «pericones» junto a su maestro, el padre José de Oro, en San Francisco del Monte (San Luis), en 1826.

El circo que lo hizo revivir

Después de 1880 la danza decayó, pero el circo la rescató hacia fines del siglo XIX. Según cuenta José J. Podestá, en 1884 el circo de los hermanos Carlo presentó en Buenos Aires la pantomima «Juan Moreira», adaptación de la obra de Eduardo Gutiérrez, y el protagonista era el propio Podestá, famoso como el payaso «Pepino 88». En 1886 el circo Podestá-Scotti la repuso en la provincia de Buenos Aires y, a sugerencia de un espectador, la transformó en drama hablado, que se estrenó en Chivilcoy el 10 de abril de 1886 con su Gato y su Estilo.

En 1890 la obra se dio en Montevideo. Tras la función del estreno, el tradicionalista uruguayo Elías Regules (padre) le sugirió a Podestá cambiar el Gato por el Pericón y se comprometió a enseñárselo a la compañía. Al día siguiente se presentó con un grupo de guitarreros orientales, los dirigió, y esa misma noche lo bailaron ante el público «con delirante suceso». Desde entonces «Juan Moreira» se representó con Pericón a ambas orillas del Plata, otros circos y teatros lo incluyeron, y la danza volvió a popularizarse, tanto en los ambientes rurales como en los salones.

En 1900, el compositor Antonio D. Podestá estrenó en Buenos Aires la obra lírica «Por María», que incluía un Pericón; el éxito fue extraordinario y aquel «Pericón por María» contribuyó notablemente a difundir la danza.

También sabemos que el Pericón del circo tenía más figuras que el primitivo, y que con los años fueron aumentando. La emotiva figura del pabellón, tan típica que hoy no se concibe un Pericón sin ella, habría sido creada, según C. Vega, por José J. Podestá en 1893, por mediación del doctor Alberto Palomeque, que había visto una similar en Tacuarembó (Uruguay).

En el Uruguay se bailó desde las primeras décadas del siglo XIX; allí el maestro italiano Gerardo Grasso recogió una versión y la publicó en 1887, la que se conoce como «Pericón Nacional». También se bailó en Chile y en la región sur del Brasil.

Coreografía paso a paso (8 parejas)

La posición inicial es fuera del escenario, en columna de parejas numeradas del 1 al 8, firmes, con las damas a la derecha de los caballeros y los brazos entrelazados por delante, separadas por una distancia aproximada de un metro. El Pericón consta de una sola parte, y el paso es valsado y pausado. Estas son las 34 figuras, con la voz de mando del bastonero:

Coreografía de El Pericón, figuras 1 a 12

  1. «¡Adentro!» – Entrada. Las parejas entran en columna iniciando la marcha con el pie derecho, dan una vuelta hacia la derecha y avanzan hacia el público. Al llegar al frente se forman dos filas enfrentadas: a la izquierda del escenario quedan las parejas impares y a la derecha las pares, con unos 6 pasos de separación.
  2. «Balanceo a la derecha…» Balanceo con castañuelas, iniciado hacia la derecha, similar al de la Media Caña.
  3. «Espejito al frente…» Los caballeros hacen girar a sus damas sobre el eje de su hombro y quedan al lado de ellas, de frente al público, con las manos unidas en alto por encima de la cabeza de la dama y las otras por detrás de la cintura del varón.
  4. «Balanceo al centro…» Balanceo en posición de espejito: primer paso hacia el centro, segundo hacia afuera. Las parejas impares inician con el pie derecho y las pares con el izquierdo.
  5. «Giro y a su sitio…» Se sueltan las manos tomadas por detrás de la cintura, los caballeros hacen girar a las damas y todos recobran sus puestos en las filas enfrentadas.
  6. «Otro balanceo…» Similar al de la figura 2.
  7. «Demanda con la contraria…» Cada caballero acompaña a su dama un paso adelante y la impulsa hacia la dama contraria, y retrocede a su lugar para balancear. Las damas se cruzan en el centro dándose las manos derechas, hacen molinete con los varones contrarios y repiten el cruce con sus compañeros. La figura puede repetirse varias veces, y las damas deben uniformar sus evoluciones tomando como guía a la primera.
  8. «Molinete de mozas al centro…» Las damas forman dos grupos de cuatro, unen en el centro las manos izquierdas en alto y se toman la pollera con la derecha; giran a la derecha mientras los varones las miran y balancean con castañuelas. Este molinete también se llama «ramillete».
  9. «Coronar a los compañeros…» Los caballeros se arrodillan de frente al público y las damas, tomándose la falda, giran en torno suyo una o más vueltas.
  10. «Valsecito en rueda…» Los varones se incorporan, hacen girar a sus damas bajo el arco de los brazos, las parejas se enlazan y forman una rueda para bailar una vuelta de vals, avanzando en el sentido de la vuelta del Gato.
  11. «Valsecito con la que viene…» Cada mozo despide a su dama con un giro, queda en el lugar marcando el paso y espera a la dama siguiente, con la que se enlaza para valsear.
  12. «Una sí y otra no…» Similar a la anterior: el caballero despide a la dama con la que baila, hace girar a la siguiente y también la despide, y por fin se enlaza con la que viene atrás.

Coreografía de El Pericón, figuras 13 a 24

  1. «Esperar a la compañera…» Cada varón despide a su dama y queda en el lugar, de espaldas al centro, marcando el paso. Las damas desfilan zarandeándose suavemente frente a los mozos, con la falda tomada, hasta llegar a sus compañeros.
  2. «Armas al hombro…» Cada dama da una vuelta en torno a su compañero y se coloca detrás y un poco a la derecha de él; unen las manos derechas a la altura del hombro derecho de ella y las izquierdas sobre el hombro izquierdo de él, y siguen bailando en rueda. La posición se llama también «cargadita de la dama a la derecha».
  3. «Nos llevan ellas a nosotros…» Sin soltarse, cada varón hace girar a su compañera sobre su hombro izquierdo y quedan en posición de «cargadita del hombre a la izquierda».
  4. «La jarra…» Los mozos hacen girar a sus compañeras y las colocan delante, de espaldas, en una rueda de uno en fondo. Las damas apoyan las manos en la cintura, con los brazos arqueados como las asas de una jarra, y los varones van introduciendo alternadamente una y otra mano en las «asas».
  5. «Rueda grande…» Todos se vuelven hacia el centro, los varones hacen girar a las damas bajo el arco de los brazos, las ubican a su derecha, se dan las manos y la rueda gira hacia la derecha.
  6. «Prepararse para las relaciones…» Las parejas vuelven a formar las dos filas enfrentadas. Una pareja sale valseando al centro, el varón dice su relación y la dama le contesta. No es de rigor que todas las parejas reciten las relaciones; lo común es que actúen solo unas pocas.
  7. «Balanceo por la derecha…» Similar al de la figura 2.
  8. «La Cruz del Sur…» Las parejas forman en el centro una cruz de brazos iguales, moviéndose en grupos de dos, y los caballeros unen sus manos izquierdas al centro, con los brazos extendidos a la altura del hombro. Formada la cruz, esta comienza a girar hacia la derecha.
  9. «A sus sitios y balanceo…» Las líneas retroceden marchando de espaldas, se reconstituyen las dos filas y se balancea haciendo el primer movimiento a la derecha.
  10. «Puentecito de mozos al centro…» Los caballeros se adelantan, dan frente al público y unen en alto sus manos interiores formando un puente, con un suave balanceo.
  11. «Pasan las mozas…» Las damas, tomadas de la pollera, avanzan de a pares: se saludan, se dan las manos interiores, se inclinan un poco y pasan bajo el puente; al salir se cumplimentan, retroceden un paso y regresan a sus lugares.
  12. «Rueda grande…» Los caballeros hacen girar a las damas y todos forman una rueda grande que gira hacia la derecha.

Coreografía de El Pericón, figuras 25 a 34

  1. «Dos ruedas…» Las damas forman una rueda interior que gira hacia la izquierda y los caballeros una exterior que gira hacia la derecha: las ruedas giran en sentido contrario.
  2. «Coronar a la compañera…» Cuando las damas quedan a la derecha de sus compañeros, los varones pasan los brazos por sobre la cabeza de ellas y los apoyan en sus cinturas. Así entrelazados, la rueda gira hacia la derecha.
  3. «Otra canasta…» Los caballeros repiten el gesto y ahora también las damas pasan sus brazos por sobre la cabeza de ellos, que se inclinan un poco. La rueda gira a la izquierda.
  4. «Rueda grande…» Todos se sueltan, se toman de las manos y forman de nuevo la rueda, que gira hacia la derecha.
  5. «Cadena…» Los compañeros se enfrentan y se dan las manos derechas, bajas; los varones marchan hacia la derecha y las damas en dirección contraria, dando alternativamente una y otra mano a los bailarines del sexo opuesto. Los del mismo sexo nunca se dan la mano.
  6. «Al llegar a su compañera, contramarcha…» Cuando los compañeros se encuentran hacen un molinete completo con las manos derechas e inician una contracadena en dirección opuesta.
  7. «Paseíto al campo con su compañera…» Cada mozo hace girar a su dama, la ubica a su derecha y le ofrece el brazo derecho; ella se lo enlaza con el izquierdo y avanzan en el sentido de la vuelta.
  8. «Prepararse para el pabellón de la patria…» Los danzantes se sueltan, sacan el pañuelo del cuello y lo extienden con ambas manos, en forma de triángulo, a la altura del pecho. Los compañeros unen las manos interiores.
  9. «Pabellón de la patria…» Las parejas se acercan al centro y los caballeros elevan sus manos izquierdas y las unen todas, tratando de dar una sola línea de inclinación a los dos pañuelos, hacia la derecha. Así forman el «pabellón de mozos al centro» e inician un molinete. Durante la marcha el bastonero exclama con voz alta y vibrante: «¡Viva la Patria!», y todos responden: «¡Viva!». La figura puede ampliarse con el «pabellón de mozas al centro», en contramarcha: cada pareja da medio giro por la izquierda para que las damas queden en el centro y unan sus manos derechas.
  10. «Paseíto y se acaba…» Las parejas abandonan el centro, abriéndose hacia afuera mientras siguen avanzando en el sentido del pabellón, se colocan el pañuelo sobre los hombros, se enlazan del brazo y marchan en rueda de parejas hasta salir del escenario.

Variantes y curiosidades

  • Los pañuelos: en lugar de dos pañuelos por pareja se puede emplear uno solo, lo que permite figuras especiales como el «puentecito de pañuelos». En ese caso deben ser alternadamente blancos y celestes, sostenidos por los bailarines con sus manos exteriores.
  • Las relaciones: son versos picarescos que se dicen caballero y dama en pareja. Un ejemplo de las que recoge el libro: el caballero le dice «Mocita, blanca azucena, delicada flor de amor, ¿no quiere venir al cine que dan cintas de “conboy”?», y ella le contesta «¡Miren qué clase de gaucho!».
  • El recitado: «La Patria nació cantando un Veinticinco de Mayo, cielitos que ya bailaban nuestros gauchos en el campo. Del Cielito vino luego el antiguo Pericón, danza patricia que es honra de la criolla tradición».
  • Discos citados por Berruti: el Pericón Nacional en las versiones de los Hnos. Abrodos, W. Belloso, González Farías y J. A. Morteo; y el «Pericón por María» por S. Amores.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas parejas bailan el Pericón?

Cualquier número par; se recomienda no menos de 8 para lograr buen efecto.

¿Quién da las voces de mando?

El bastonero, que puede ser uno de los bailarines u otra persona. Primero da la voz preventiva (nombra la figura) y luego la ejecutiva, «¡Ahura!».

¿Hay que bailar las 34 figuras?

No. En el Pericón la cantidad, duración y orden de las figuras se pueden determinar a voluntad, lo que facilita el aprendizaje.

¿Qué pañuelos se usan?

Blanco para los hombres y celeste para las damas, que se llevan al cuello y se despliegan en la figura del pabellón.

¿De dónde viene el nombre?

Según parece, del bastonero que dirigía la danza, a quien se llamaba «pericón».

Fuentes

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