El objeto de cobre que muchas abuelas guardaban en el cajón: ¿sabes qué es?

Entre las cosas que se heredan sin explicación hay una pieza que sorprende a muchos: una especie de sartén cerrada, de cobre o latón, con tapa perforada y un mango largo de madera. Parece un utensilio de cocina, pero nunca tocó una hornalla. Es un calientacamas.
Para qué se usaba
Antes de la calefacción central y de las mantas eléctricas, los inviernos se pasaban en habitaciones frías. El calientacamas se llenaba con brasas o carbón encendido, se cerraba con la tapa y se deslizaba entre las sábanas unos minutos antes de acostarse. El calor templaba la cama y la dejaba lista para dormir.
Cómo estaba hecho
- Recipiente de cobre o latón: conducía bien el calor y resistía las brasas.
- Tapa perforada: dejaba escapar el calor y el humo sin que saltaran chispas.
- Mango largo de madera: permitía moverlo sin quemarse y sin acercar las brasas a la tela.
Cómo se usaba con seguridad
Se pasaba de un lado a otro, sin dejarlo quieto, para que las sábanas no se quemaran. Después se retiraba antes de acostarse. Con el tiempo fue reemplazado por la bolsa de agua caliente y, más tarde, por las mantas eléctricas.
Por qué hoy es una pieza de colección
Hoy los calientacamas se ven como adorno en casas rústicas o se coleccionan. Si tienes uno heredado, es un recuerdo de cómo vivían nuestros abuelos los inviernos. Evita usarlo con brasas: el cobre antiguo puede tener grietas y es mejor conservarlo como objeto decorativo.
