Cómo cultivar tomates más fuertes en casa: 7 técnicas prácticas paso a paso

La siembra inicial de los tomates
Cuando se acerca la temporada de los tomates, comenzamos con la siembra. Como las semillas del tomate son muy pequeñas, la siembra la vamos a hacer bien superficial. En una maceta ponemos tierra, colocamos las semillas apenas cubiertas y las regamos. Luego, dejamos la maceta en algún lugar iluminado y cálido hasta que empiecen a germinar.
Con el tiempo, las plantas van a germinar y, si hay muchas juntas, conviene separarlas en macetas individuales para que crezcan más fuertes y empiecen a formar mayor cantidad de raíces.
Trasplantes estratégicos para potenciar las raíces
Si tenemos las plantas listas para pasar a la huerta pero se viene un frío muy intenso, conviene esperar. Para aprovechar ese tiempo, podemos hacer un nuevo trasplante enterrando toda la base para que la planta genere mayor cantidad de raíces.
Método 1: trasplante vertical
Para el primer método, hacemos una perforación de aproximadamente 15 a 20 cm, ya que la planta todavía no creció mucho en altura y queremos aprovechar toda la base de la rama. Le sacamos las hojas de abajo y, antes de trasplantar, agregamos un puñado de compost como nutriente para cuando la planta esté más grande. Realizamos el trasplante dejando unos 10 cm del tallo bajo tierra, porque desde todo ese tallo se van a formar nuevas raíces.
Método 2: trasplante horizontal
Si la planta de tomate está más alta, podemos aprovechar de 20 a 30 cm de toda la rama principal. En este caso, hacemos una zanja horizontal de unos 10 cm de profundidad. Le cortamos todas las hojas y brotes de abajo, dejando unos 15 a 20 cm libres, y trasplantamos la planta en forma horizontal. Añadimos un poco de compost y colocamos un tutor al principio para que la rama principal se acostumbre a la nueva forma de crecimiento. Regamos toda la zona donde quedó la rama y también alrededor. Con cualquiera de los dos métodos, buscamos generar mayor cantidad de raíces para que la producción aumente.
Protección contra el frío
Si después del trasplante llegan días muy fríos, debemos proteger las plantas. Una opción sencilla es usar botellas de plástico con la tapa hacia arriba durante la noche y la madrugada. Si durante el día sigue haciendo mucho frío, podemos sacarle la tapa para permitir una mejor circulación de aire. Cuando los días mejoran, retiramos las botellas por completo.
Manejo de flores y ramas laterales
Si las plantas todavía son muy pequeñas y comienzan a florecer, conviene cortar todas las flores para que la energía se destine a formar nuevas ramas y mayor cantidad de hojas.
Otro truco útil es dejar que crezcan todas las ramas laterales que aparecen desde la base después del trasplante. Esto estimula a la planta a generar más raíces para sostener esas ramas nuevas. Al cabo de una semana y media o dos semanas, retiramos esas ramas de abajo. De esta forma, la planta tendrá muchas más raíces bajo tierra para potenciar las ramas que dejamos y acelerar la producción.
Recipientes y estructuras para el cultivo
Estas técnicas se aprovechan cuando cultivamos los tomates directamente en tierra o en cajones. Se recomienda usar los cajones de forma vertical, tapando con madera alrededor y usando cartón por adentro para que el sustrato no se salga. Así las raíces crecerán más y las plantas producirán más tomates.
Si tenemos menos espacio, podemos cultivar en contenedores como macetas o botellas, perforadas bien por abajo para que salga cualquier exceso de agua. A medida que las plantas crecen, conviene comenzar a tutorar todas las ramas para que soporten la carga de los tomates.
Separación de ramas principales
Cuando la planta tiene dos ramas principales y ya empezó con la producción, tratamos de separarlas mientras son jóvenes, sin apretar mucho. Al separar las dos ramas, logramos una copa más abierta y los polinizadores llegan mejor a todas las flores.
Si tenemos una planta con ramas muy largas, podemos dejarlas de forma horizontal. Desde cada nudo donde están las hojas comenzarán a salir nuevas ramas, que podremos dejar crecer de forma vertical para que la planta produzca mucho más.
Fertilizante casero para revivir el suelo
Una mezcla muy útil para revivir el suelo y aportar nutrientes a los tomates se prepara con:
- 5 partes de lenteja, que aporta nitrógeno aprovechable por los microorganismos.
- 3 partes de arroz. Ambos ingredientes deben estar bien molidos para que se descompongan más rápido.
- 1 cucharada de cenizas vegetales, que aporta calcio y potasio.
Para aplicarlo, dejamos unos 15 cm desde la base de las plantas y hacemos una zanja de unos 5 cm de profundidad. Colocamos el preparado cerca de la superficie para que se descomponga más rápido y para que haya mayor cantidad de oxígeno disponible para los microorganismos del suelo, que se alimentarán de esa materia orgánica y la transformarán en nutrientes.
Tapamos con la tierra que sacamos y regamos para activar el proceso, ya que el agua activa a los microorganismos que liberan los nutrientes. Primero aplicamos el suplemento de un lado y, a los 15 días, del otro lado. Así tendremos nutrientes disponibles a ambos lados, y como las plantas están en el centro, las raíces crecerán hacia los dos lados y aprovecharán más nutrientes.
Consejo final
A medida que la planta va creciendo, mantén siempre la base del tallo sin hojas para evitar que las plagas suban por esa parte.
