Chacarera Doble: historia, características y coreografía de una de las grandes danzas del folklore argentino

La Chacarera Doble es una variante de la Chacarera tradicional que conserva su carácter alegre, vivaz y de galanteo, pero amplía considerablemente su desarrollo coreográfico. Sus avances y retrocesos, vueltas, giros, zapateos y zarandeos hacen que resulte más extensa y exigente que la forma simple.

Pedro Berruti dedica un apartado específico a esta danza en su Manual de Danzas Nativas, donde explica su coreografía, sus variantes y las diferencias fundamentales con la Chacarera común.

Su presencia histórica está especialmente vinculada al centro y norte de la Argentina y, de manera muy marcada, a Santiago del Estero.

¿Qué es la Chacarera Doble?

La Chacarera Doble es una danza de pareja suelta e independiente y de movimiento vivo.

Esto significa que el hombre y la mujer bailan enfrentados, desarrollando sus propias figuras sin permanecer enlazados como ocurre en los bailes de pareja tomada.

Berruti la define como una alegre danza de galanteo. A través de los movimientos, los bailarines representan simbólicamente distintas etapas del cortejo.

El caballero expresa su destreza principalmente mediante el zapateo, mientras que la dama responde con el zarandeo. A lo largo de la danza ambos se acercan, se alejan, giran y vuelven a encontrarse.

Finalmente, la coreografía conduce hacia la coronación, que representa la culminación del juego de galanteo.

¿Por qué se llama Chacarera Doble?

La denominación está relacionada con su estructura coreográfica.

No significa simplemente que la danza se ejecute dos veces. La Chacarera Doble incorpora figuras y extensiones que hacen que su desarrollo sea mayor que el de la Chacarera simple.

Berruti señala especialmente tres diferencias.

La primera es el doble avance y retroceso del comienzo.

La segunda aparece después de los zapateos y zarandeos, ya que se incorporan giros que prolongan la estructura.

Finalmente, durante el ¡Aura! se agrega un nuevo tramo de zapateo y zarandeo entre la media vuelta y el giro final.

Es precisamente esta ampliación de la estructura tradicional la que le otorga su carácter de “doble”.

Diferencias entre la Chacarera simple y la Chacarera Doble

Aunque ambas comparten numerosos elementos, no deben confundirse.

La Chacarera Doble posee un recorrido coreográfico más extenso. Los bailarines deben recordar una mayor cantidad de figuras y mantener correctamente la relación entre la música y cada movimiento.

Berruti aconseja aprender primero la Chacarera de ocho compases y posteriormente incorporar la forma doble.

Esto tiene una explicación práctica: quien domina previamente las vueltas, giros, zapateos, zarandeos y cambios de posición de la Chacarera común puede comprender con mayor facilidad las extensiones que aparecen en la Doble.

¿Dónde se bailó la Chacarera Doble?

Las fuentes folklóricas coinciden en relacionarla particularmente con Santiago del Estero, aunque su difusión alcanzó otras regiones del centro y norte argentino.

Materiales educativos conservados por la Biblioteca Nacional de Maestros señalan igualmente que fue bailada especialmente en Santiago del Estero y remarcan su estrecha semejanza con la Chacarera común.

Otras investigaciones sitúan su práctica tradicional también en zonas rurales de Tucumán.

Algunas reconstrucciones histórico-coreográficas ubican su presencia en esas regiones desde la segunda mitad del siglo XIX, aunque la documentación disponible para establecer fechas exactas es más abundante en períodos posteriores.

Por eso conviene diferenciar la antigüedad atribuida por la tradición de las referencias que efectivamente han podido documentarse.

Una danza que pertenece al folklore vivo

Berruti considera a la Chacarera dentro del folklore vivo porque no quedó únicamente conservada en antiguos documentos o reconstrucciones académicas.

Continuó ejecutándose en ambientes populares y posteriormente se convirtió en una de las formas más reconocibles de la danza folklórica argentina.

La Chacarera Doble siguió el mismo camino y actualmente forma parte del repertorio enseñado por escuelas, academias y conjuntos de danzas tradicionales.

Su vigencia permite que no sea únicamente una pieza histórica: sigue siendo una danza practicada.

La coreografía de la Chacarera Doble

La versión documentada por Pedro Berruti se baila con una pareja.

Los bailarines comienzan firmes y enfrentados, con el caballero dando su izquierda al público, es decir, en primera colocación.

Se utilizan castañetas y el paso criollo común empleado en la Chacarera y el Gato.

La introducción habitual indicada por Berruti es de 8 compases en 6/8.

Después comienza una extensa secuencia de figuras.

Coreografía paso a paso

  1. Primer avance y retroceso – 4 compases. Los bailarines avanzan hacia el centro y posteriormente regresan, utilizando castañetas.
  2. Segundo avance y retroceso – 4 compases. Se repite la figura inicial, completando el característico doble avance y retroceso.
  3. Giro – 4 compases. Cada bailarín realiza su giro manteniendo el carácter vivo de la danza.
  4. Vuelta entera – 8 compases. Ambos recorren una vuelta completa con castañetas.
  5. Zapateo y zarandeo – 8 compases. El caballero desarrolla su zapateo mientras la dama realiza el zarandeo. Berruti describe dos zarandeos de cuatro compases cada uno.
  6. Giro – 4 compases. Los bailarines vuelven a ejecutar un giro.
  7. Vuelta entera – 8 compases. Se realiza una segunda vuelta completa.
  8. Zapateo y zarandeo – 8 compases. El hombre vuelve al zapateo mientras la mujer ejecuta otro zarandeo. En esta ocasión Berruti describe un zarandeo circular.
  9. Giro – 4 compases. Nuevo giro antes de entrar en la sección final.
  10. Media vuelta – 4 compases. Con el llamado del ¡Aura!, ambos realizan la media vuelta.
  11. Zapateo y zarandeo – 4 compases. Aparece un último intercambio, más breve que los anteriores.
  12. Giro final y coronación – 4 compases. La pareja ejecuta el giro final y llega a la coronación.

La segunda parte se realiza de manera semejante, pero los bailarines comienzan desde los lugares opuestos.

El doble avance y retroceso

Esta figura es uno de los elementos que inmediatamente permiten reconocer a la Chacarera Doble.

Berruti explica que cada avance y retroceso ocupa cuatro compases.

Durante los primeros tiempos los bailarines avanzan hacia el centro y, al encontrarse, realizan un pequeño giro que permite presentar alternativamente los flancos. Luego retroceden para recuperar sus posiciones.

Después vuelven a realizar el movimiento.

No es, por lo tanto, un simple desplazamiento lineal hacia adelante y atrás. El cuerpo, las castañetas y los pequeños cambios de orientación forman parte de la figura.

El zapateo y el zarandeo

El zapateo y el zarandeo constituyen uno de los diálogos más característicos de la Chacarera.

Tradicionalmente el hombre demuestra habilidad mediante las mudanzas del zapateo, mientras la mujer desarrolla el zarandeo utilizando el movimiento de la pollera.

Berruti interpreta esta combinación dentro del carácter de galanteo de la danza: el caballero busca lucirse frente a su compañera y ella responde mediante sus propios movimientos.

En la Chacarera Doble estos momentos adquieren todavía mayor importancia debido a su repetición dentro de una coreografía más extensa.

Las mudanzas de zapateo

Las páginas de Berruti aportan además indicaciones concretas sobre el zapateo.

Para las Chacareras Dobles menciona la posibilidad de utilizar mudanzas comunes de cinco percusiones y también una mudanza denominada “La Doble”, cuya estructura musical permite adaptarla especialmente a esta variante.

Los bailarines experimentados pueden combinar repiques con distintas series de golpes.

Esto demuestra que la coreografía establece una estructura que debe respetarse, pero dentro del zapateo existe también un espacio para que el bailarín manifieste destreza y estilo.

Vueltas de seis y ocho compases

Otro detalle interesante señalado por Berruti es que no todas las Chacareras poseen exactamente la misma extensión musical.

Existen Chacareras cuyas vueltas enteras corresponden a ocho compases, mientras otras pueden utilizar vueltas de seis compases.

Esto modifica el recorrido.

Cuando la vuelta posee ocho compases, los bailarines disponen de más tiempo para completar la figura. Si la música proporciona únicamente seis, el recorrido debe adaptarse para llegar correctamente a la posición siguiente.

Berruti insiste especialmente en que las medias vueltas permanecen en cuatro compases, incluso cuando la vuelta entera tenga una duración diferente.

La escucha de la música resulta entonces fundamental.

Introducciones de distinta duración

La introducción también puede presentar variantes.

Berruti señala que las Chacareras Dobles pueden encontrarse con introducciones de seis u ocho compases, mientras que determinadas versiones pueden presentar estructuras diferentes.

En la coreografía que describe como habitual utiliza una introducción de ocho compases.

Esto explica por qué aprender solamente una secuencia memorizada puede resultar insuficiente. El bailarín debe reconocer musicalmente cuándo termina la introducción y comienza efectivamente la danza.

El ¡Aura! y el final

El llamado de ¡Aura! anuncia el tramo final.

En la Chacarera Doble descrita por Berruti comienza entonces una media vuelta de cuatro compases.

Pero, a diferencia de otras estructuras más simples, la pareja todavía no pasa directamente al giro final.

Primero realiza cuatro compases adicionales de zapateo y zarandeo.

Recién después llega el giro final, también de cuatro compases, que culmina con la coronación.

Esta extensión final es otra de las características fundamentales de la variante doble.

Variantes de la Chacarera Doble

Como ocurre con muchas danzas folklóricas, no existe una única ejecución absolutamente invariable.

Berruti documenta diferentes posibilidades.

El primer avance y retroceso puede realizarse siguiendo una trayectoria recta o adoptar una forma semejante a un rombo alargado.

También menciona una variante en la que el tramo inicial puede sustituirse por un avance y retroceso acompañado por otra figura.

Asimismo, algunas ejecuciones modifican determinados detalles del ¡Aura! o de las vueltas según la versión musical utilizada.

Estas diferencias forman parte de la transmisión folklórica de la danza.

La Chacarera Polqueada

En las mismas páginas Berruti diferencia otra variante: la Chacarera Polqueada.

Aunque conserva relación con la Chacarera, recibe su nombre porque incorpora pasos enlazados semejantes a los utilizados para bailar ciertos tramos de polca.

En esta modalidad las vueltas pueden bailarse enlazados, mientras otras partes conservan las características habituales.

Berruti menciona además una chacarera polqueada atribuida a Andrés Chazarreta sobre letra de Arturo de Olivares.

No debe confundirse, por lo tanto, la Chacarera Polqueada con la Chacarera Doble: son variantes diferentes.

El Baile en Cuarto

Otra modalidad mencionada por Berruti es el Baile en Cuarto.

Tanto la Chacarera simple como la doble pueden ejecutarse con dos parejas.

En esta disposición las vueltas y medias vueltas se realizan conjuntamente, mientras determinadas figuras son ejecutadas por las parejas de manera alternada o simultánea según la versión.

Esta posibilidad demuestra que la Chacarera no permaneció limitada a una única disposición coreográfica.

Andrés Chazarreta y las antiguas versiones musicales

La historia de la Chacarera está estrechamente vinculada al trabajo de recopilación y difusión realizado por músicos e investigadores argentinos.

Entre ellos ocupa un lugar destacado Andrés Chazarreta, figura fundamental para la difusión del folklore santiagueño durante las primeras décadas del siglo XX.

Existen antiguas versiones de Chacareras asociadas a su repertorio, y su legado continúa siendo estudiado y ejecutado actualmente. Material académico de la Universidad Nacional de las Artes conserva y presenta la Chacarera Doble como parte de este repertorio tradicional.

Berruti menciona particularmente “La Capillera”, de W. Belloso, como ejemplo de Chacarera de seis compases, y “La Doble”, de Andrés Chazarreta, entre las de ocho.

Esta última aparece también señalada dentro de las referencias musicales tradicionales utilizadas para estudiar la danza.

Una danza de galanteo

Más allá de las figuras, Berruti destaca el significado expresivo de la Chacarera.

Es una danza alegre y ágil de pareja suelta e independiente, pero detrás de sus movimientos existe una representación simbólica.

Los bailarines desarrollan un juego de acercamiento y galantería.

El hombre intenta llamar la atención de su compañera mediante sus mudanzas y zapateos. Ella responde con el zarandeo y sus desplazamientos.

Los giros y vueltas vuelven a acercarlos y separarlos hasta que finalmente la coreografía concluye con la coronación.

Así, la Chacarera puede entenderse no solamente como una sucesión de pasos, sino como una pequeña representación del cortejo.

La importancia de la Chacarera Doble

La Chacarera Doble representa una de las formas más completas de una danza profundamente identificada con el folklore argentino.

Mantiene los elementos esenciales de la Chacarera —castañetas, vueltas, giros, zapateo, zarandeo y coronación— pero los desarrolla dentro de una estructura más extensa.

El doble avance y retroceso, los giros adicionales y el zapateo y zarandeo incorporado durante el ¡Aura! le proporcionan una identidad propia.

Su permanencia en academias, agrupaciones folklóricas, escenarios y encuentros tradicionales demuestra además que no estamos solamente ante una reconstrucción histórica.

La Chacarera Doble continúa bailándose y transmitiéndose, manteniendo vivo un lenguaje coreográfico que atravesó generaciones y que forma parte del patrimonio cultural argentino.

Fuentes consultadas

Pedro Berruti. Manual de Danzas Nativas. Editorial Escolar, Buenos Aires. Sección dedicada a la Chacarera y la Chacarera Doble. Fuente principal para clasificación, figuras, variantes, zapateo y coreografía.

Biblioteca Nacional de Maestros – Danzas folklóricas argentinas
https://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL003446.pdf

Universidad Nacional de las Artes – Departamento de Folklore
https://folklore.una.edu.ar/

Archivo y material dedicado a Andrés Chazarreta
https://andreschazarreta.blogspot.com/

Revista Folklore – Material histórico de Pedro Berruti sobre danzas argentinas
https://revistafolklore.com.ar/

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