Cómo revivir plantas secas y enfermas: dos técnicas caseras con vitamina C y aspirina

Cuando una planta comienza a mostrar hojas amarillas, ramas secas o un aspecto general deteriorado, todavía es posible actuar para intentar recuperarla. Existen dos técnicas caseras que suelen aplicarse incluso en viveros para rescatar plantas enfermas y devolverles la vitalidad. A continuación te explicamos cómo llevarlas a cabo paso a paso.
Consideraciones previas antes de aplicar estas técnicas
Antes de comenzar, es importante saber que estas técnicas son bastante agresivas y, por lo general, las plantas solo las soportan una vez en su vida. Sirven para recuperarlas de un mal momento, pero una vez que la planta se haya restablecido, debemos volver a los cuidados normales y no repetir estos procedimientos sobre el mismo ejemplar.
Además, sea cual sea la planta que queramos rescatar, lo primero que debemos hacer es apartarla del sol directo y ubicarla en una zona de semisombra durante todo el proceso de recuperación.
Primera técnica: vitamina C de cítricos para las raíces
Esta primera técnica es ideal para plantas que tienen muchas ramas secas y solo conservan algunas hojas, incluso amarillas o quemadas. El procedimiento es el siguiente:
Paso 1: Podar las ramas secas
Con unas tijeras, cortaremos todas las ramitas secas, aquellas que no presenten ningún tipo de brote verde. Dejaremos únicamente las ramas que se vean más vivas, con brotes o con alguna hoja que todavía resista.
Paso 2: Desmoldar la maceta y retirar la tierra vieja
A continuación, sacaremos la planta de su maceta y, con mucho cuidado, iremos abriendo el cepellón para retirar la tierra vieja, especialmente la que se encuentra en la parte exterior. Si notamos que la tierra está muy húmeda, es aconsejable dejar la planta en un lugar bien aireado durante unas horas antes de continuar.
Paso 3: Aplicar vitamina C en las raíces
Ahora exprimiremos una naranja o un limón, lo que prefiramos. Ambos cítricos contienen una gran cantidad de vitamina C, que pulverizada sobre las raíces ayuda a que estas recobren la salud, se muestren más frescas y a recuperar las raíces enfermas.
Paso 4: Trasplantar y crear un mini invernadero
Una vez pulverizadas las raíces, trasplantaremos la planta a una maceta un poco más grande, con un sustrato de calidad. En este punto, se aconseja colocar una bolsa de plástico, preferiblemente traslúcida, sobre la planta y atarla a la maceta, creando una especie de pequeño invernadero. Mantendremos la planta en semisombra hasta que empecemos a ver nuevos brotes y notemos que ha ganado resistencia.
Segunda técnica: aspirina disuelta en agua de riego
La segunda técnica es muy potente y está especialmente indicada para plantas que tienen las hojas plegadas hacia dentro, arrugadas, sin vida, tristes o caídas hacia abajo.
Paso 1: Trasplantar con cuidado
En este caso, trasplantaremos la planta a un recipiente mayor con tierra de calidad, pero sin tocar las raíces, intentando que la planta note el cambio lo menos posible. Igualmente, la mantendremos en semisombra durante su recuperación.
Paso 2: Regar con aspirina
La parte clave de esta técnica consiste en usar una aspirina, esa pastilla que solemos utilizar para el dolor de cabeza. La aspirina disuelta en el agua de riego devuelve mucha salud a la planta y, sobre todo, favorece el desarrollo de nuevas hojas verdes y bonitas.
Paso 3: Repetir el riego
Este riego con aspirina disuelta lo repetiremos cada tres o cuatro días. De esta manera iremos aportando ácido acetilsalicílico, que es el compuesto activo de la pastilla, y con el tiempo iremos notando cambios muy positivos en la planta.
Ten paciencia con la recuperación
Al aplicar cualquiera de estas dos técnicas, es importante tener en cuenta que existe un tiempo de actuación y recuperación, que en algunos casos puede extenderse hasta un mes entero. No hay que desesperarse: lo importante es intentarlo y hacer lo posible por salvar y curar las plantas enfermas de casa.
Con estos dos métodos caseros —vitamina C de cítricos aplicada sobre las raíces y aspirina disuelta en el agua de riego— tendrás dos herramientas útiles para intentar rescatar esas plantas que parecían perdidas y devolverles la vitalidad que tanto necesitan.
