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Elal, el héroe tehuelche patagónico

elal3Los tehuelches fueron un pueblo originario que habitaron la región Este de la Patagonia, dominando las llanuras y parte la costa atlánticas. También conocidos como Patagones, los tehuelches eran nómades y manejaban la oratoria más que la escritura. A través de ella narraron historias que se fueron transmitiendo generación tras generación. La leyenda de Elal forma parte de la cultura tehuelche y como tal también es parte de nuestra identidad.

Leyenda del Elal

La leyenda de Elal se remonta al tiempo de la creación. Kóoch es la deidad suprema de la cultura tehuelche, y fue creador de todas las cosas que nos rodean. Sumido en las penumbras, Kóoch creó a partir de sus lágrimas y suspiros la tierra tal y como la conocemos, con sus mares, ríos, montañas y animales. Sin embargo, en esta tierra creada por Kóoch también habitaban los gigantes, hijos de la oscuridad. 

Elal1La historia cuenta que uno de estos gigantes, llamado Noshtex se interesó en una de las hermanas nubes llamada Teo. Enceguecido por el deseo, Noshtex raptó a Teo encerrándola en su caverna y obligándola a compartir su lecho. Ante la desaparición de su hermana, las nubes enfurecidas azotaron a la tierra con tormentas y vientos.

La noticia del rapto de Teo llegó entonces a los oídos de Kóoch, quien prometió un severo castigo para el raptor de la hermana nube y profetizó: “Si Teo espera un hijo, éste será más poderoso que su padre”. 

Xóchem el viente sopló las palabras de Kóoch por todos los rincones de la tierra y al escucharlas, el gigante Noshtex entró en pánico y decidió eliminar a su hijo, Elal, que ya crecía dentro del vientre de su madre. Así, una noche mientras Teo dormía, el gigante la atacó y quitó de sus entrañas al pequeño Elal.
Sin embargo, antes de que pudiera terminar con la vida del bebé, un tuco-tuco que vivía en la caverna del gigante rescató al pequeño y se lo llevó consigo a su madriguera subterránea. Los animales de la tierra se organizaron para rescatar al pequeño Elal de las manos de su violento padre y lo trasladaron aun laguna cercana. Así, antes de que Noshtex pudiera alcanzarlo, el pequeño Elal fue depositado en el lomo de un elegante cisne que emprendió el vuelo hacia otras tierras lejanas: La Patagonia.

El gran cisne sobrevoló las frías y heladas tierras de la Patagonia hasta llegar al pico del cerro Chaltén, donde depositó al niño. Detrás del cisne llegaron otros animales dispuestos  proteger al niño y poblaron estas nuevas tierras. Durante tres días y tres noches, Elal permaneció en la cima de aquel cerro, alimentado y cobijado por los animales.Elal2

Cuenta la leyenda, que cuando el niño comenzó a descender del cerro, fue interceptado por los hermanos Kokeske y Shíe, el frío y la nieve, que lo atacaron duramente. Sin embargo, Elal era un joven muy sabio y frotó entre sí dos piedras para producir fuego y así ahuyentar a los hermanos. Aquel sería su primer invento.

Elal aprendió a vivir en la Patagonia. Creó el arco y la flecha con la que se convirtió en un excelente cazador de animales, amansó a las fieras y obligó al mar a retirarse para extender la tierra. Con su sabiduría y su agilidad para inventar cosas, Elal creó entonces a los tehuelches modelando estatuillas de barro. Creó a los hombres y mujeres de la Patagonia y les enseñó todo lo que debían saber para sobrevivir en aquellas tierras.

El sabio Elal enseñó a los tehuelches a fabricar armas y toldos como viviendas, les reveló los secretos de la caza y toda su sabiduría. Finalmente, reunió una tarde a los habitantes de la Patagonia y les anunció que se iría de aquellas tierras, encomendándoles la tarea de transmitir todos aquellos conocimientos a sus hijos y que estos lo hiciera con sus propios hijos para así mantener vivos los  secretos tehuelches. Elal se despidió y llamó a su viejo compañero el cisne, se acomodó en su lomo y desapareció tras el horizonte.

El mito dice que desde la Patagonia se pueden vislumbrar algunas islas, en una de las cuales vive aún Elal que espera la llegada de cada tehuelche que muere y pasa a visitarlo para contarle historias de su pueblo.

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Ayelen
Como estudiante de Ciencias Biológicas y amante de la naturaleza, me apasiona leer, ver e investigar sobre el mundo que me rodea.

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